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Entrevista:GEORGE MICHAEL | Músico | Música

"Es hora de contribuir a la comunidad gay; se lo debo"

George Michael (Londres, 1963) acaba de recibir una buena noticia. El escándalo de las escuchas ilegales en la prensa británica ha provocado el cierre del tabloide News of the World. Uno de los rotativos propiedad de su odiado Rupert Murdoch. "Estoy muy contento, es lo único que puedo decir. Aunque hay varios detalles que no han salido a la luz y me afectan directamente", admite el cantante. Desde hace años, Michael libra batallas con los medios del imperio Murdoch. Les acusa de intentar destruirle, de ser la mano negra que le puso entre rejas. Unas afirmaciones que bien pueden sonar a manía persecutoria. Pero hoy el artista está en buena forma y con ganas de hablar. Hay una monumental investigación en curso y Michael despliega la satisfacción de quien ya lo advirtió.

"El público sabe que la vida que se vende en los medios es un farol"

"En la cárcel tenía tetera y televisión. ¿Qué más podía pedir?"

Está a punto de embarcarse en Symphonica, su primera gira en tres años, en la que será acompañado por una orquesta. El tour llegará a Bilbao, Madrid y Barcelona el 24, 25 y 27 de septiembre, respectivamente. "Es la primera vez que estoy nervioso desde los primeros conciertos con Wham!".

El repertorio de Symphonica consistirá en nuevos arreglos de temas propios y versiones de otros artistas, la mayoría baladas. Los ensayos, dice, le han impedido ir a celebrar el orgullo gay en Madrid y hacer una escapada a Ibiza ("España es muy popular entre la comunidad homosexual"). Pero cree que el esfuerzo se verá gratificado durante la gira: "Compensaré a quien se sienta decepcionado porque no dé un concierto fiestón. Será muy original. Estoy trabajando en los arreglos para que no caigan en lo edulcorado, para que no conviertan los temas en una banda sonora. No diré que estaré inspirado por delante y por detrás porque suena muy gay, pero la verdad es que estaré rodeado por una orquesta y por mis maravillosos fans, que han tenido que esforzarse más para serlo que los de otro artista".

No es una exageración decir que los admiradores de George Michael han sufrido dispares sobresaltos durante sus casi 30 años de carrera. Cambió el inocuo pop de Wham! por una dirección más adulta y en solitario. El buen chico de familia griega se dejó barba de tres días, se puso gafas de sol y arrasó con la explícita I want your sex. En la cima de su carrera se negó a promocionar su trabajo enfrentándose a la disquera Sony. Y casi una década más tarde, en 1998, fue empujado del armario a la fuerza. Por un agente de paisano en Beverly Hills, que le detuvo por buscar relaciones homosexuales en un baño público. Michael se tomó el incidente con humor y lanzó el single Outside, en cuyo vídeo aparece disfrazado de policía bailando en un aseo iluminado con bolas de discoteca. Su popularidad no hizo más que aumentar: "A la audiencia le gusta ver que las estrellas tienen defectos. Que no pueden escaparse de lo que son, no solo en lo sexual", opina el artista. "El público sabe que la vida que se vende a los medios es un farol. Resulta un soplo de aire fresco que alguien sea honesto con respecto a situaciones humillantes".

La sinceridad no se detiene ni ante los hechos de los que se arrepiente. El músico ha sufrido varios accidentes automovilísticos. En 2006 fue detenido dormido al volante y el año pasado estrelló su coche en una tienda de fotografía bajo la influencia del alcohol y el cannabis. Fue condenado a ocho semanas de cárcel, de las que cumplió cuatro. "Creo en el karma y veo totalmente lógico que terminase siendo castigado por la única cosa de la que me he avergonzado en mi vida. Me hubiera parecido más terrorífico si me hubiera librado por ser famoso. De todas maneras me sentí culpable porque durante mi condena no sufrí. En la celda tenía tetera y televisión. Qué más podía pedir. No necesito ni secador de pelo".

Recientemente Michael, de nombre real Georgios Kyriacos Panayiotou, se ha aficionado a Twitter, donde tiene unos 200.000 seguidores. "De joven me hubiera encantado conocer las opiniones de ídolos como Elton John, David Bowie o Queen. Cada vez lo uso menos porque actúa como alerta para los paparazis y enseguida aparecen en casa. Una pena". Un incidente con una fan, que se coló en su casa y salió vestida con su ropa y arrojando dinero a su pareja sentimental Kenny Goss, ha vuelto a Michael más asustadizo. "Nadie hizo nada porque ella era una mujer y yo un hombre. ¡Las mujeres también pueden llevar cuchillos o pistolas! Quiero que se entienda que me inquieta ver a gente esperándome en la puerta. He tenido malas experiencias con personas que parecían perfectamente agradables".

Su siguiente proyecto viene en forma de un disco dedicado exclusivamente a la música de baile. "Estoy en un momento de mi vida en el que quiero experimentar y ahondar en la verdad de lo que es ser George Michael. Y creo que es hora de contribuir a la comunidad gay. Se lo debo. Por lo que contendrá un material que no se escucha normalmente en el mainstream, porque la música gay es muy guarra".

Además de sexo y de política, el álbum incluirá observaciones sobre la madurez. "No soy como la brigada de la camiseta blanca, ese tipo de homosexuales guapos que van al gimnasio y a los que asusta envejecer. Nunca he estado cómodo siendo joven, es difícil de explicar. Tengo 48 años, que no es mucho en años gais, a esta edad te conviertes en un papi y gustas a muchos jovencitos. Me siento un objeto diferente de deseo. Cuando eres demasiado viejo para ser guapo tienes que concentrarte en ser un hombre. Estoy trabajando en ello".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de agosto de 2011