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Urkullu plantea como reto un "nuevo estatus" para Euskadi

El presidente del PNV insta a que López "haga mudanza"

El 20-N marcó ayer el acto con el que cada último día de julio celebra su aniversario el PNV. El presidente nacionalista, Iñigo Urkullu, aprovechó la efeméride para hacer balance de la legislatura que acaba en el Congreso. "La del Estatuto", dijo. Lo hizo como antesala del reto que planteó para los cuatro próximos años. "Hemos conseguido competencias negadas durante años, transferencias y más autogobierno. Ahora vamos a ser capaces de lograr un nuevo estatus político para Euskadi", avanzó. Para conseguirlo, fijó dos objetivos prioritarios de cara a las próximas generales. Primero, evitar las mayorías absolutas en Madrid, "siempre nefastas" para los intereses vascos. Segundo, conseguir un grupo en la Cámara Baja con "capacidad política e influencia real".

El líder nacionalista avisa a ETA de que ha llegado la hora del "punto final"

El líder nacionalista encabezó un acto político en el que tomaron parte varias decenas de militantes, con los miembros de la ejecutiva Belén Greaves y Joseba Aurrekoetxea al frente, junto a los presidentes de Bizkaia y Gipuzkoa, Andoni Ortuzar y Joseba Egibar respectivamente. Ante ellos, Urkullu reivindicó la próxima celebración de la Asamblea General del PNV como una oportunidad para renovar el proyecto político y nacional, para hacer autocrítica y reconocer errores con el objetivo de erradicarlos. Una actitud que contrapuso a la del Gobierno vasco socialista.

Urkullu insistió en que el Ejecutivo de Patxi López "no funciona". Consideró que el lehendakari "ha perdido la iniciativa y la confianza", como quedó patente, a su juicio, en las últimas elecciones municipales y forales del 22 de mayo. Por eso, le instó a que "afronte la tribulación y haga mudanza".

Una marcha que el líder del PNV exigió también a ETA, a la que recordó que ha llegado la hora del "punto final". "El momento de la libertad auténtica, de la paz, del cese definitivo del terror". Un escenario en el que situó también como protagonista a la izquierda abertzale, cuyos pasos en favor "de las reglas" valoró, aunque juzgó "insuficientes". "Han aceptado las condiciones jurídicas, pero la sociedad vasca les exige más. Sus votantes, todavía a media voz, les exigen más", señaló Urkullu, quien advirtió sobre las consecuencias de "dilatar un final por puro interés electoral".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de agosto de 2011