Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Prójimas anónimas

Corredora de fondo

Soy multiorgásmica, lo confieso, ya está bien de gozar en silencio. Con tanta frígida fuera del armario y en tratamiento, no sé por qué tengo yo que estar dentro. Algunas fingen los orgasmos para que al otro no le dé el bajón y de paso quitárselo de encima. Yo los disimulo todos menos el último para que no se me crezca pero tampoco se me baje. Dicen los sexólogos que el orgasmo está sobrevalorado. Que lo importante es el camino y no la meta. Que para disfrutar del monte no hace falta hacer cumbre. Vale, y lo importante es participar y quien no se conforma es porque no quiere. Personalmente, estoy con Andreotti: el poder y la gloria desgastan que te pasas, pero sobre todo al que no los tiene. Él, que fue siete veces primer ministro de Italia.

Yo a siete no llego. Al menos, no siempre. Esto no es matemático, el sexo no es una ciencia exacta. Lo que sí te digo es que para uno solo no me pongo, y menos ahora, con el calor que hace, que una cosa es ser multiorgásmica y otra ninfómana. A mí me cuesta un mundo arrancar, siempre tengo un pretexto, pero una vez puesta me paso cien pueblos. Los tíos están muy equivocados en eso, así que es mejor no dar datos. Una vez se me ocurrió decirle a un novio mi promedio y tuve que poner tierra de por medio. Se pasaba el acto preguntándome que si cuándo que si cómo que si cuántos y al final se nos iba a los dos el santo al cielo. A mí por exceso y a él por defecto. Luis G. se hacía llamar el muy creído, pero lo más cerca que había estado ese del punto G fue cuando decidió abreviar su apellido. Que era mucha mujer para él, que le intimidaba lo suyo, decía, para pedirme otras cosas no era tan tímido.

Se pensaba que todo el monte es orégano. Y no, esto requiere concentración y entrenamiento. A ver si te crees que Contador gana por inercia, hasta él pincha y no hace doblete. Yo no sé ni montar en bici, pero soy una corredora de fondo de manual. Una maratoniana nata. Gano varias metas volantes antes del sprint final. ¿Cuántas? Depende si es en llano, en alto, o contrarreloj. De si voy a mi bola o espero al del pelotón. A veces hasta pierdo la cuenta. Dicho así parece un chollo, pero no siempre es plato de gusto. Mi trabajo me cuesta y hay que evaluar el coste-beneficio. Como que ya estoy arrepentida de haberlo dicho. Ahora los tíos me van a mirar de otra manera. Como ellos tienen uno y gracias, se creen que llevan la sartén por el mango, son así de falocráticos. ¿Acaso he nombrado yo algún instrumento en concreto?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de julio de 2011