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Reportaje:

Los tapices parlantes de Garaicoa

El Centro de Arte la Panera, de Lleida, coproduce la primera exposición en Cataluña del artista cubano, conocido por su compromiso artístico y político

Al entrar en la sala, los rectángulos del suelo que destacan en la penumbra parecen extraños socavones luminosos, como mágicas puertas de entrada a otra dimensión. Es necesario acercarse para darse cuenta de su verdadera naturaleza. No son proyecciones ni dibujos, sino los tapices que conforman Fin de silencio, la exposición del artista cubano Carlos Garaicoa, que, tras su paso por el Matadero de Madrid, se presenta en el Centro de Arte la Panera, de Lleida, hasta el 28 de agosto. Ambos espacios se caracterizan por imponentes pilares de piedra, que marcan líneas invisibles entre los siete tapices que reproducen con una fidelidad asombrosa otros tantos fragmentos de suelos de La Habana, decorados con eslóganes publicitarios.

Una reflexión sobre la publicidad, como el texto que ilustra la ciudad moderna

No es la primera vez que Garaicoa (La Habana, 1967), conocido por su compromiso artístico y político, trabaja con los rótulos publicitarios de su Cuba natal. Ya lo hizo en las series de fotografías digitales La palabra trasformada y Frases, ambas de 2009, pero el resultado que obtiene con los tapices, elaborados con la colaboración de Adam Lowe y el Laboratorio Factum Arte, de Madrid, es realmente extraordinario.

En su reflexión sobre la publicidad, entendida como el texto que ilustra la ciudad moderna, Garacoia ha fotografiado diferentes áreas del suelo cubano con restos de anuncios de las décadas de 1930 y 1940. Posteriormente ha manipulado digitalmente estos fragmentos, integrando nuevas palabras y grietas para convertir los anuncios originales en enunciados políticos y poéticos. "La lucha es de todos. De todos es la lucha", "Vivir, sin miedo, sin rivales, morir, sin miedo", "El volcán estallará", "La general tristeza negará placer", son algunas de las frases que se pueden leer. Frases que, si bien pertenecen a la memoria colectiva cubana, tienen un gran poder evocador, que sugiere imágenes universales de un mundo en vías de desaparición. Garaicoa se niega a olvidar, a renunciar a su legado histórico y a la utopía revolucionaria, y por ello rescata toda la carga ideológica de los rótulos, sin renunciar a mantenerse abierto a la influencia externa que representan, ya que como publicidad son una herramienta de comunicación universal.

Realizados con sofisticadas tecnologías, que otorgan a la lana y el algodón la textura de las baldosas baratas y del cemento mezclado con pedrusco, los tapices piden ser tocados para comprobar que la mancha que parece evocar un hecho sangriento y la grieta que indica el inexorable paso del tiempo son verdaderamente hechas de hilos tejidos.

Además cinco de estos tapices, que han sido realizados en ediciones de cinco, se presentan hasta el 18 de septiembre, en la Fondazione Cini de Venecia, en el marco de la exposición Penelope's labour: weaving words and images, que reúne las alfombras del siglo XV de la colección de la fundación con obras contemporáneas de artistas de la talla de Marc Quinn, Craigie Horsfield y Simon Peers, que ha tejido los hilos de la tela de una araña del Madagascar.

En La Panera, además de la muestra de Garaicoa, hasta el 28 de agosto se presenta La cuestión del paradigma. Genealogías de la emergencia en el arte contemporáneo en Cataluña, una exposición de tesis en la que Manuel Segadé reúne a 45 creadores, enmarcándolos en una suerte de linajes artísticos, que construyen puentes entre generaciones diferentes y marcan caminos para los creadores emergentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de julio de 2011