Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Prójimas anónimas

Monógama infiel

Tengo un lío con mi ex, ¿te lo puedes creer? Me plantó hace tres años, me acuerdo como si fuera ayer. Estaba yo con un tripón de ocho meses a punto de soltar al tercero y va y me dice que no está preparado para eso. Que se larga a un apartamento a pensar en lo nuestro. Que necesita su espacio y su tiempo. Del sofocón que me entró casi se me cae lo nuestro al suelo, yo cuando me caliento dilato a presión. Cuatro novecientos pesó mi Alvarito, y eso que le faltaban tres semanas de cocción. Tenías que ver al papá haciendo el paripé en el paritorio. No lo eché por no liarla, pero en cuanto me dieron el alta lo boté de casa.

Qué más quería él que irse con la cabeza alta. Tenía a la otra esperándole con las puertas abiertas. Una morenaza de caerte de espaldas, igual que te digo una cosa te digo la otra. Papi, le llama, no me extraña, podría ser su nieta. Menos mal que el tipo no quería niños, porque le faltó tiempo para preñarla. Dos años tiene ya Orsoncito, el hermano de mis hijos, un mulato monísimo, qué culpa tiene el chiquillo. Al principio lo pasé fatal, no te lo voy a negar. Entre la depresión posparto y la cornamenta casi no lo cuento. Pero la venganza es un plato que se sirve frío. Y para fresca, mi menda.

En cuanto empecé a entrar y salir con unos y con otros se me cayó la venda. Ahora brego sola con tres críos, pero llevo yo las riendas. El que perdió los estribos fue él. Fue verme remontar y dejárseme caer. Que si soy la mujer de su vida, que si qué error, que si qué ceguera. Que si la otra no le entiende, que si le absorbe, que si le castra. Lo que pasa es que la chica se ha espabilado, ha echado un pandero de aquí te espero y ya no le come la oreja. Te lo digo yo, que sé más por lagarta que por vieja.

El tío siguió con el acoso y derribo hasta que un día me pilló baja de defensas y caí con todo el equipo, que yo seré fría pero no frígida. Empezamos que si sí que si no y me tiré a la piscina. Oye, como si me cayera el gordo encima. Eso sí que es tapar huecos y no la lotería. No me malinterpretes, pero fue mi primer novio y quien da primero da dos veces. Desde entonces ahí lo tengo, de hombre objeto. Estoy a lo que surja, pero entre que surge y no surge voy llamando a mi primo y nos hacemos un servicio.

Ya sé que tiene un hijo con otra, ¿y qué?, mira Charlene. Hablar no hablamos mucho, nos lo tenemos todo dicho, así que vamos a lo que vamos. La confianza da asco, pero qué asco más rico. Ahora resulta que el romántico es él. Que quiere volver, dice, va listo. Yo ya estuve ahí y sé lo que hay, ahora le toca a la otra. Cada una en su casa y mi Paco en la de todas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de julio de 2011