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Rebelión en el senado episcopal

Los curas críticos preparan un documento de protesta contra las últimas decisiones del obispo Munilla

La mayoría del clero guipuzcoano está a punto de airear de nuevo su descontento con la autoridad del obispo José Ignacio Munilla tras las decisiones de calado que este está adoptando "por imposición y sin mediar debate alguno" con la comunidad religiosa, aseguran sacerdotes consultados por este diario. Esto ha provocado la reapertura de la profunda crisis que existía en el seno de la diócesis. Primero fue la determinación de Munilla de mandar a Pamplona a los tres seminaristas que hasta ahora estudiaban en la Facultad de Teología de Vitoria; lo último es su voluntad de traer "curas de fuera" para abordar una renovación de los párrocos de la provincia, la mayoría críticos con el prelado.

El detonante ha sido el traslado a Pamplona de tres seminaristas

Los opositores detectan que Munilla planea 'fichar' curas afines

Los sacerdotes guipuzcoanos están manteniendo reuniones para analizar la situación de "enfrentamiento" que se ha instalado en la diócesis a partir de las medidas que está tomando Munilla. El detonante de este nuevo rifirrafe eclesial se produjo en la última reunión del consejo presbiteral -un órgano de 30 sacerdotes que constituye el senado del obispo-, en la que Munilla notificó, sin previo aviso, su intención de sacar a los tres seminaristas guipuzcoanos que estudian en Vitoria para internarlos en el Seminario Archidiocesano de Pamplona.

En aquella tumultuosa reunión de junio pasado, el prelado llegó a soliviantar a los asistentes cuando afirmó, en medio de acusaciones mutuas, que "la sociedad y la iglesia están muy secularizadas" y que los sacerdotes guipuzcoanos "en general no oran, no acuden a retiros ni a ejercicios espirituales y no se confiesan".

El sector crítico de la iglesia, que representa a casi el 80% de los sacerdotes -de los 400 ordenados, cerca de la mitad están en activo en Gipuzkoa-, considera que el traslado de los seminaristas concuerda con "el modelo de iglesia tradicionalista e integrista que [Munilla] quiere instalar" en la diócesis. Los sacerdotes recuerdan que estos seminaristas acuden a la Facultad de Teología de Vitoria, adonde también acuden las vocaciones de Bizkaia y Álava, tras "una reflexión conjunta" llevada a cabo en la etapa del obispo Juan María Uriarte, quien tomó la decisión "de común acuerdo" con los curas de la provincia.

En esta ocasión, el enfado de los presbíteros se fundamenta tanto en las formas impositivas de Munilla como en el fondo de las decisiones que está adoptando: "Está apostando por la desintegración de la iglesia y quiere implantar un modelo tradicionalista", afirma un sacerdote crítico. "Es legítimo discrepar, pero no podemos asistir a reuniones cuando las decisiones están tomadas de antemano. Su procedimiento divide a la comunidad y enrarece el ambiente", agrega. Los críticos recuerdan que el teólogo Joxe Arregi decidió colgar los hábitos tras denunciar la desafección del nuevo obispo hacia su diócesis. Y lamentan la falta de sensibilidad que ha tenido el prelado con el exvicario de San Sebastián José Antonio Pagola, cuyo libro Jesús, aproximación histórica fue retirado de las librerías.

A este correlato se añade ahora el malestar de los curas al observar el deseo de Munilla de "rodearse de curas afines a su línea neoconservadora". Está aprovechando la jubilación de sacerdotes para nombrar párrocos a sacerdotes que en su día decidieron formarse, como él, en Toledo. Son curas que están ejerciendo en Navarra, Getafe o Alcalá de Henares. "Aunque numéricamente no son muchos, lo preocupante es la línea que está marcando y su deseo de crear un bloque fiel conocido como el de los curas de Munilla", advierte un integrante del consejo presbiteral: "El año pasado trajo a uno que está en Mondragón; este año vendrá otro a Zumárraga, y al parecer traerá a un cubano a Irún".

La mayoría son curas que en su día se marcharon a estudiar fuera por discrepar con la línea del anterior obispo. Los críticos explican que Munilla también ha propuesto realizar cambios de párrocos que en algún caso se ha interpretado como "un castigo" por haber participado en determinadas reuniones o firmado documentos críticos con el prelado.

Ante todos estos hechos, y a la espera de recibir el acta de la bronca reunión del último consejo presbiteral, los sacerdotes de la provincia van a analizar las decisiones adoptadas por Munilla y no descartan preparar un documento de protesta que podría hacerse público en septiembre próximo, una vez recabada la opinión de toda la comunidad eclesial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de julio de 2011