El PP arrebata a CiU el área de Cultura de la Diputación

Salvador Esteve, primer presidente de Convergència de la Corporación

El Partido Popular tiene la sartén por el mango en las relaciones con Convergència i Unió (CiU) y lo está demostrando. Ayudará a los nacionalistas a aprobar la semana que viene los Presupuestos de la Generalitat y ahora es el turno de la Diputación de Barcelona, donde populares y convergentes han sellado un pacto de gobierno para repartirse las áreas de gestión y permitir que CiU gobierne, por primera vez, la Administración provincial. En la mesa de negociaciones, el PP exigió quedarse con el área de Cultura y, finalmente, lo ha conseguido, según fuentes populares.

El partido que lidera Alicia Sánchez-Camacho consigue una importante cuota de poder en la nueva Diputación de Barcelona, que se constituyó ayer. De hecho, tendrá un dominio notablemente mayor que su representación en la corporación y que el número de votos conseguidos en las elecciones municipales. El PP controlará dos de las cinco vicepresidencias de la Diputación, lo que representa el 40% de cuota de poder, mientras que solo tiene el 12% de representación (6 de los 51 diputados).

Los populares tienen una representación del 12% y el 40% de cuota de poder
Esteve promete austeridad pero solo reducirá los cargos de confianza de 48 a 45

Además de áreas como Promoción Económica y Territorio (que ya habían sido anunciadas), el PP gestionará Cultura, que quedará en manos de la concejal de Rubí, Mònica Querol. Los temas culturales se llevan el 9% (unos 60 millones de euros) del presupuesto de la Diputación (662 millones este año). Querol se encargará de gestionar la red de bibliotecas, los museos locales, los archivos municipales y la difusión teatral. Entre los equipamientos más destacados del área está el Instituto del Teatro y el Palau Güell y también participa en la gestión del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y del Museo Marítimo.

El sillón de la presidencia de la Diputación lo ocupó ayer, por primera vez en los 32 años de historia de la corporación, un miembro de CiU (siempre había estado en manos socialistas). Salvador Esteve, alcalde de Martorell, fue investido gracias una apabullante mayoría engrosada, además del PP, por PSC y ERC. ICV-EUiA votó en blanco. Todos los partidos coincidieron en alabar la larga trayectoria de Esteve en el mundo municipal, mientras que el nuevo presidente defendió el papel de la Diputación, pero instó a abrir un debate territorial "como Dios manda" para definir las veguerías y el futuro de los consejos comarcales (hace una semana propuso eliminar los de territorios metropolitanos).

Salvador Esteve se comprometió a mejorar la financiación de los Ayuntamientos, adelgazar la Diputación y disminuir los gastos superfluos. Una de las medidas para ahorrar será reducir los cargos de confianza, pero solo de los 48 actuales a 45. "Necesitamos gerentes", justificó.

Una de las partidas económicas más importantes son los sueldos. De hecho, la Diputación tiene unos generosos y elevados sueldos, que los diputados prefieren cobrar antes que sus retribuciones municipales, que suelen ser inferiores. Esteve aseguró que todavía no sabe cuánto cobrará (el presidente tiene asignado un sueldo de 128.000 euros anuales) y quitó hierro al asunto asegurando que nunca "se ha hablado mal de los sueldos de la Diputación".

El 28 de julio se aprobará el cartapacio de la institución, formado por cinco vicepresidencias: dos para CiU, dos para el PP y una quinta que tendrá el hasta ahora presidente, Antoni Fogué (PSC).

CiU afianza así su poder, gobernando las cuatro Diputaciones. Ayer también se constituyó la Diputación de Girona, que preside el alcalde de Salt, Jaume Torramadé. El lunes lo hicieron la de Lleida y la de Tarragona.

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