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Entrevista:JOSÉ VICENTE GONZÁLEZ | Presidente de Cierval

"El Consell tiene que reducir gastos y no prestaciones, como hacen las empresas"

Valencia
Acaba de ser elegido por aclamación para dirigir la patronal de la Comunidad Valenciana. Hasta ahora presidía la CEV, a la que imprimió un rumbo de profesionalidad, transparencia y equidistancia política inédito.

La historia de José Vicente González (Valencia, 1946) es la de un directivo, ingeniero de formación, que logra comprar la empresa en la que entró a trabajar como aprendiz a la multinacional que la poseía, con la ayuda de inversores externos. Ya como presidente del Grupo GH, González internacionalizó el negocio y convirtió su empresa en un referente mundial en tecnología de calentamiento por inducción. En 2005 fue elegido presidente de la patronal de la provincia de Valencia (la CEV). El martes, fue proclamado presidente de la patronal autonómica, Cierval, dirigida durante muchos años por personas vinculadas al sector de la construcción.

Pregunta. La patronal valenciana está por fin presidida por un industrial. ¿Qué visión puede aportar desde esa condición?

"Hicimos más casas que clientes había. Y tenía que acabar estallando"

"Seremos leales y colaboradores con todos los Gobiernos, del color que sean"

Respuesta. La industria es fundamental para el futuro de esta comunidad. Ha perdido fuerza en los últimos años y ahora parece que se está recuperando poco a poco, sobre todo la relacionada con la exportación. Tenemos que llevar el porcentaje que tenemos en el PIB (o mejor, en el Valor Añadido Bruto) del 16% actual al 20%. Es un reto pero hay que atacarlo, porque la industria no solamente genera empleo, sino empleo de calidad. ¿Eso significa que un presidente que proviene de otro ramo profesional no lo puede hacer bien? En absoluto. Pero en una cosa que es tan importante, tampoco molesta que uno sepa algo de eso.

P. ¿Fue un error que la economía valenciana se especializara tanto en la construcción y el turismo a partir de los años noventa?

R. Yo en esos años ya decía que no era una gran idea. En 2005, cuando tomé posesión de la CEV y la construcción estaba en su fase más esplendorosa ya advertía: cuidado que nos estamos equivocando. Creo que nos hemos dedicado durante años a hacer más casas que clientes había. Y eso nunca es bueno. Antes o temprano acaba por estallar, como ha pasado. También es cierto que sucedió en un momento en que el dinero estaba muy barato. El mismo boom inmobiliario creó expectativas de que las inversiones solo podían generar más beneficios. La gente compraba casas sin intención de habitarlas. Se convirtió en una inversión financiera más. Ese boom no ha sido bueno, y está en el fondo de la crisis que estamos pasando.

P. Su empresa hacía I+D+i y se internacionalizó cuando pocos hablaban de ello. Pero hay factores, como el pequeño tamaño de las empresas valencianas, que no hacen fácil generalizar el ejemplo.

R. Para la I+D, hace falta un cierto tamaño de empresa. Si no, no puedes destinar los recursos mínimos necesarios. La i pequeña, la innovación, la pueden y la deben hacer todas las empresas. ¿Y qué hacer respecto a la I+D+i y la internacionalización, que son dos grandes motores del progreso? Ponerse manos a la obra ya en crear alianzas y estructuras de cooperación. La última instancia sería la fusión, pero tampoco es necesario llegar ahí. Lo importante es alcanzar entre varios ese volumen mínimo necesario. Los varios pueden ser competidores, que se ponen de acuerdo para crear una red comercial propia. Fabricantes de sectores próximos. Del hábitat por ejemplo: ¿por qué no se van a asociar para internacionalizarse fabricantes de lámparas, de muebles, de textil-hogar?

P. La emergencia del área Asia-Pacífico, hace vaticinar a algunos expertos que la Unión Europea, y más su periferia, está condenada a convertirse en una especie de balneario porque China, India y otros países ofrecen costes mucho más bajos y una capacidad tecnológica cada vez mayor, con los que no podremos competir. ¿Es inevitable?

R. Para empezar, ese vaticinio no me lo creo. Lo que no se puede hacer es fabricar las mismas cosas que en China con la misma calidad y a costes europeos. Si hace usted eso, está muerto. Lo que pasa es que hay muchas cosas que se pueden hacer y con las que nunca estarás muerto. De hecho, China exporta muchísimo, pero Alemania le vende muchísimo también a China. Francia le vende muchísimo a China. Nosotros le vendemos. Menos, pero también le vendemos. Hay que centrarse en lo que podemos ser competitivos. Productos con alto valor añadido. Tenemos una sociedad del bienestar que tenemos que alimentar y que hace que seamos inevitablemente más caros para producir cosas que no tengan un gran valor añadido. Si hacemos zapatos de cinco dólares el par, no vamos a poder competir. Pero también hay zapatos de 300 dólares el par. Y se venden a los chinos, además.

P. Casi cuatro de cada 10 alumnos no acaba la educación obligatoria.

R. Me preocupa muchísimo, y no pasa solo en la Comunidad Valenciana. Yo creo que no es de recibo que cuando nuestros alumnos se miden con los de otros países de la OCDE, en el informe PISA, ocupemos el número 23 sobre 27. El sistema educativo español necesita una reforma a fondo, y necesita estabilidad. No puede ser que cada vez hay un cambio de Gobierno, haya una reforma educativa. Yo creo que el 95% o el 90% de las cosas que deben aprender los niños y los jóvenes, ni tienen color político ni tienen diferencias por territorios.

P. Propone racionalizar la estructura del conjunto de patronales sectoriales y territoriales para no repetir esfuerzos. ¿Está convencido el empresariado?

R. Deben estarlo, porque es algo que no he ocultado y me han votado todos. Pero hay estructuras que en algunos casos tienen una cierta componente sentimental, y estas cosas hay que hacerlas con tranquilidad, con seriedad y también utilizando mucho más la pedagogía que el ordeno y mando. Que la gente esté convencida y que lo haga.

P. Su candidatura a Cierval generó cierto malestar en Castellón.

R. Sí, creo que ha quedado zanjado. La elección se ha producido por unanimidad, y también recibí avales desde allí. Para ser candidato a Cierval hacen falta 30 avales, un 10% de los 300 miembros de la asamblea, y yo presenté 138. De todas maneras, hay que trabajar cada día. Castellón forma parte indisoluble de esta confederación y va a ser objeto de mis preocupaciones como Valencia y Alicante. Y a mí me gustaría que todos pensásemos que las preocupaciones y las ocupaciones son de la Comunidad Valenciana y no tanto de esas divisiones que a veces son artificiales y no ayudan en nada.

P. Ha reclamado eficacia y austeridad al Consell. ¿Qué medidas son más urgentes?

R. Las medidas se le tienen que ocurrir al Gobierno, pero es muy importante que se den pasos de reducción del gasto. Y al modo empresarial: reducir tal porcentaje sin reducir las prestaciones, y estoy pensando en sanidad y educación. Ni la calidad. Cuando en una empresa nos disminuyen los ingresos, nadie se plantea reducir la calidad o el servicio al cliente porque entonces se va al competidor y todavía se reducen más los ingresos. Hay que priorizar, porque las arcas autonómicas están como están. Cuando a una familia se le reducen los ingresos, tiene que cambiar el crucero por ir al pueblo a pasar las vacaciones, pero no puede dejar de comer.

P. ¿Qué opina del nuevo equipo económico de la Generalitat? ¿Ha conocido ya al consejero de economía Enrique Verdeguer?

R. Sí. Yo creo que tiene las ideas claras. Al conseller de Hacienda, José Manuel Vela, que también está relacionado con la economía, ya lo conocíamos muy bien. Creo que van a ir en la buena dirección. Lo que pasa es que acaban de aterrizar, vamos a dejarles tiempo para aterrizar y, sobre todo, para despegar.

P. Ha dicho que solo será dependiente de los empresarios. ¿Cierval ha dependido hasta ahora de otras instancias?

R. Cada tiempo tiene su afán y siempre he tenido muy claro que me han elegido los empresarios. Y por tanto las cuentas se las tengo que dar a ellos, que tienen todo el derecho a exigirme que haga las cosas de una forma determinada. Eso no significa, ni muchísimo menos, una actitud beligerante con ningún tipo ni de Gobierno ni institución. Al final, esto o lo sacamos entre todos o no sale. Nosotros seremos colaboradores y leales con el Consell. Seremos colaboradores y leales con el Gobierno de Madrid, sea del color que sea. Y con los Ayuntamientos y con el resto de gente. Lo cual no es óbice para que digamos lo que tengamos que decir y expresemos nuestra opinión. Generalmente de una forma discreta, porque lo que queremos es que las cosas se hagan. Yo no quiero tener razón; quiero que las cosas que sean necesarias se hagan. Y elegiré la vía que pueda ser más eficaz para eso en cada momento.

P. Los empresarios piden austeridad y también grandes infraestructuras. Dada la situación económica, ¿está justificado abordar el corredor mediterráneo en tramos como Algeciras-Almería cuando ya existen vías liberadas a través de Madrid?

R. Como decía antes, hay que priorizar. Y no me creo que el corredor mediterráneo sea prescindible. En mi discurso de ayer [por el martes] reclamé muy pocas infraestructuras porque creo que va a ser muy, muy difícil financiarlas. Pero esa es absolutamente imprescindible. El corredor une casi al 50% de la población española. Casi al 50% del PIB. Mucho más del 50% de la capacidad exportadora. En ese corredor están los dos puertos más importantes del Mediterráneo Occidental, el de Barcelona y el de Valencia, que luego ya competiremos entre nosotros, pero de momento que vengan los barcos. El corredor es de interés europeo: desde Algeciras al norte de Europa. Y es de interés nacional. Están de acuerdo todos, el Gobierno, la Generalitat, las cámaras de comercio, las organizaciones empresariales... Lo que tenemos que hacer es piña. No disgregarnos porque es absolutamente vital para el futuro.

P. ¿Incluye el tramo Algeciras-Almería?

R. La obra hasta Algeciras es un obrón. Como todas las grandes obras hay que hacerla por fases. Tampoco pasaría nada porque hubiese plazos y fases concretas hasta Almería y luego desde allí todavía está en fase de estudio el mejor trayecto [hasta Algeciras]. Pero creo que en esa primera fase tendría que pasar forzosamente por Alicante, Valencia, Castellón, Murcia y Almería. Además, tampoco estaría mal que en este país se empezasen a hacer cosas que no respondieran a aquella concepción del Rey Sol, entendiendo como Rey Sol a Madrid.

P. El documento Objetivo Competitividad de la CEV fijaba como meta alcanzar una economía sostenible que no respondiera solo al beneficio empresarial, sino a la calidad de vida de la sociedad. ¿Cómo se logra eso?

R. Una visión moderna de la economía incluye como factor la calidad de vida percibida. Nosotros, en la Comunidad Valenciana, tenemos muchas cosas positivas. Un clima extraordinario. Un paisaje, que en algunos casos se ha deteriorado, pero que en general es una maravilla. La gente es simpática, cosa muy importante. Una gastronomía, la dieta mediterránea, envidiada. Eso es calidad de vida. Y eso nos tiene que servir, entre otras cosas, para que vengan no solo turistas sino talentos. Y para que los talentos de aquí no se vayan a otra parte. Para eso tiene que servir.

P. Los empresarios piden austeridad y también grandes infraestructuras. Dada la situación económica, ¿está justificado abordar el corredor mediterráneo en tramos como Algeciras-Almería cuando ya existen vías liberadas a través de Madrid?

R. Como decía antes, hay que priorizar. Y no me creo que el corredor mediterráneo sea prescindible. En mi discurso de ayer [por el martes] reclamé muy pocas infraestructuras porque creo que va a ser muy, muy difícil financiarlas. Pero esa es absolutamente imprescindible. El corredor une casi al 50% de la población española. Casi al 50% del PIB. Mucho más del 50% de la capacidad exportadora. En ese corredor están los dos puertos más importantes del Mediterráneo Occidental, el de Barcelona y el de Valencia, que luego ya competiremos entre nosotros, pero de momento que vengan los barcos. El corredor es de interés europeo: desde Algeciras al norte de Europa. Y es de interés nacional. Están de acuerdo todos, el Gobierno, la Generalitat, las cámaras de comercio, las organizaciones empresariales... Lo que tenemos que hacer es piña. No disgregarnos porque es absolutamente vital para el futuro.

P. ¿Incluye el tramo Algeciras-Almería?

R. La obra hasta Algeciras es un obrón. Como todas las grandes obras hay que hacerla por fases. Tampoco pasaría nada porque hubiese plazos y fases concretas hasta Almería y luego desde allí todavía está en fase de estudio el mejor trayecto [hasta Algeciras]. Pero creo que en esa primera fase tendría que pasar forzosamente por Alicante, Valencia, Castellón, Murcia y Almería. Además, tampoco estaría mal que en este país se empezasen a hacer cosas que no respondieran a aquella concepción del Rey Sol, entendiendo como Rey Sol a Madrid.

P. El documento Objetivo Competitividad de la CEV fijaba como meta alcanzar una economía sostenible que no respondiera solo al beneficio empresarial, sino a la calidad de vida de la sociedad. ¿Cómo se logra eso?

R. Una visión moderna de la economía incluye como factor la calidad de vida percibida. Nosotros, en la Comunidad Valenciana, tenemos muchas cosas positivas. Un clima extraordinario. Un paisaje, que en algunos casos se ha deteriorado, pero que en general es una maravilla. La gente es simpática, cosa muy importante. Una gastronomía, la dieta mediterránea, envidiada. Eso es calidad de vida. Y eso nos tiene que servir, entre otras cosas, para que vengan no solo turistas sino talentos. Y para que los talentos de aquí no se vayan a otra parte. Para eso tiene que servir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2011