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Crítica:HABITACIONES

Bodegas y 'spa', gran conexión

Hay en estas tierras de Castilla, de espiga minimalista y parra carnosa, una llamada oculta a la armonía y a la paz. Al menos, así lo han interpretado los creadores de Kin

edomus, a tres kilómetros de Aranda de Duero, en la carretera de Soria, un hotel de relajación e hidroterapia en uno de los meandros del río, a tiro de piedra de las mejores bodegas de la denominación Ribera.

Kine, del griego, movimiento. Domus, del latín, casa. Seis habitaciones de estilo antiguo, todas con vistas al Duero, un pequeño comedor junto a una barra, una terraza, una sala de lectura y una planta baja con spa, jacuzzi, salas de masaje, sauna y piscina. No se necesita más. Tan solo, quizá, la recomendación de visitar alguna de las bodegas de la zona.

Por ejemplo, Bodegas Portia, del grupo Faustino, ideadas por Norman Foster, inauguradas hace unos meses y ya premiadas con el mejor diseño europeo 2011 por los arquitectos británicos. Desde la antigua N-1, 12 kilómetros al norte de Aranda, el acero envejecido de las cubiertas semienterradas imita las tonalidades rojizas de las uvas tempranillo que maduran en su interior.

El edificio tiene forma de trébol. Cada ala está dedicada a uno de los procesos mágicos: elaboración, fermentación, maduración. La concepción del espacio, el raciocinio de medios y el uso de materiales nobles confieren a estas bodegas el aspecto de un santuario. Es imposible no sentir un pálpito místico al penetrar en las salas de barricas y en los nichos de las botellas que duermen el sueño de los justos bajo tierra. Portia, Triennia, Ebeia... son los nombres sagrados de estos caldos. Sostener uno de ellos en la mano, desde la terraza del establecimiento, mientras el atardecer pinta la campiña de dorados es un placer de dioses.

De vuelta a Kinedomus podemos recibir un masaje al chocolate, un baño de aromas o pactar con el diablo un tratamiento de vinoterapia en busca de la eterna juventud. Mientras el relax hace su efecto, todavía encontramos en las papilas de la lengua y en los recovecos de las encías los taninos degustados. Portia es el nombre del vino y también el de una luna de Urano. Urano es un dios griego, hijo y esposo de la Tierra. En el sopor fecundo nos reconciliamos con el cuerpo y comprendemos a Dionisos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de julio de 2011