Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
COLUMNA

Indignante

En campaña de autopromoción permanente, ni un día sin titular retrechero, Esperanza Aguirre ha renegado de las televisiones públicas, tan necesarias como las "panaderías públicas". Ni pan ni más circo que el imprescindible para mantener en cabeza de cartel a la pizpireta presidenta autonómica. La existencia de un ente como Telemadrid otorga una razón de peso a su argumentario. Como segunda acepción de la palabra ente, el diccionario apunta la de individuo ridículo y esperpéntico, una categoría en la que se incluyen desde hace mucho tiempo los entes responsables de sus servicios informativos y sus voceadores. Entre los planes de Aguirre figura la supresión de su canal autonómico y la privatización del Canal de Isabel II. Para canalizar los flujos informativos favorables a su causa, la presidenta ya tiene sus canalillos de la TDT, generosamente donados a sus fieles palmeros. En tiempos de la presidencia de Gallardón se esbozó un ingenioso plan para Telemadrid, privatizarlo todo menos los programas informativos cuya rentabilidad se mide no por su audiencia sino por su dependencia de los dictados del poder político de turno, sobre todo en los canales autonómicos, mayoritariamente serviles con sus patronos institucionales.

Telemadrid ilustró con imágenes de protestas violentas en Grecia el Movimiento 15-M

Para que el cierre de Telemadrid resulte lo más indoloro posible para su audiencia en desbandada hay que vaciarla y deslegitimarla con esmero y sin prisas y a tan nobles tareas se vienen dedicando con provecho sus responsables que actúan con plena irresponsabilidad. Aunque se trata al parecer de un plan ejecutado con premeditación, alevosía y desprecio del intelecto ajeno, cabe la posibilidad de que se haya producido espontáneamente, sin consignas expresas. Basta con poner al frente de la empresa a una banda de funcionarios tan incompetentes como entusiastas para que ellos mismos se caven antes o después sus propias fosas. Esta podría ser la clave del funcionamiento actual de Telemadrid encallada y encanallada en una cadena de pifias, manipulaciones y tergiversaciones, generalmente tan burdas que no tardan en ser detectadas y denunciadas por los medios ante la pasividad de una audiencia mínima y acrítica que devora con fruición el pienso del pesebre y digiere el pensamiento único, el único pensamiento que les sirven abierto y en canal, maniqueísmo puro y duro, todo lo que hacen los malos está mal y todo lo que hacen los buenos está bien, bien empleado en el servicio de la causa aguirrista.

La utilización de imágenes de violentos manifestantes griegos para ilustrar las manifestaciones de los indignados españoles podría ser la guinda que corona el pastel de la manipulación en Telemadrid, pero habrá más guindas, esto aún no ha terminado. La presunta rectificación del canal venía a decir: vale, eran griegos, pero podían haber sido españoles porque los españoles son igual de violentos. Este tipo de rectificaciones se engloban dentro del llamado síndrome del cormorán generado por la propaganda aliada en la primera guerra de Irak, en plena Tormenta del Desierto, cuando casi todas las televisiones del mundo emitieron imágenes de un cormorán petroleado por la marea negra del Exxon Valdez en Alaska que se presentó como cormorán del golfo Pérsico enlutado por los desmanes de Sadam Husein. Desde entonces los televidentes avisados revisan con lupa este tipo de informaciones para que no les den gato por liebre o griego por español.

Para entrenarse en esta visión crítica, nada más propio que seguirle la pista a las desinformaciones y rectificaciones del canal autonómico madrileño. En su rectificación de la trampa griega, María López, responsable y portavoz de los presuntos servicios informativos de la casa, remachó el mismo clavo, uno más en el ataúd del ente ridículo y esperpéntico, negó que los seguidores del 15-M fueran pacifistas o pacíficos y les presentó armados de botes, botellas y piedras para lapidar al Estado democrático. Desconfía de los griegos que hacen regalos, dice un refrán troyano, pero Esperanza Aguirre está dispuesta a salir triunfante y a lomos del caballo de Troya como si se tratara de un poni juguetón e inofensivo, como Lady Godiva con vestido chiné.

Mientras, en los canales adictos de la TDT, proféticos cantamañanas anuncian textualmente que cuando gobierne Rajoy los indignados "incendiarán las calles". Larga vida pronostican para el andante movimiento los profetas del apocalipsis por entregas que nos ha tocado vivir, al tiempo que exigen a Rubalcaba que erradique a los rebeldes para no cargar con tan amarga herencia a Mariano. Él puede hacerlo, pues como ellos recalcan, el 15-M lo montó el ministro del Interior con la colaboración de la ETA y el apoyo logístico de los salafistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de junio de 2011