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Protestas contra el Pacto del Euro

Los últimos de Sol levantan la acampada

La asamblea general cierra la jornada de protesta y marca la próxima parada: Rivas

La jornada de protesta no acabó con la manifestación. El movimiento 15-M no quería que la gente se marchase a casa antes de la asamblea general de las ocho de la tarde en la Puerta del Sol, así que propuso una serie de actividades en las calles del barrio de Las Letras. El entorno del Congreso de los Diputados debería haberse llenado de debates, representaciones teatrales y actuaciones musicales. Pero la gente no estaba al tanto, y el programa previsto empezó por no seguirse al pie de la letra y terminó por improvisarse.

Aún así, muchos manifestantes no se marcharon tras la concentración en la plaza de Cánovas del Castillo. El césped de la mediana del paseo del Prado sedujo a algunos que querían combatir el calor a la hora de la comida. Las pancartas que criticaban la crisis y los recortes sociales se convirtieron en manteles para un multitudinario picnic de jóvenes y mayores.

Algunos traían el bocadillo y la fruta de casa. Otros improvisaban con lo que ofrecían los comercios de alrededor. Un grupo de amigos que habían venido por la ruta de la Prosperidad almorzaba tikka massala (pollo picante y arroz) comprado "en lo único que había abierto". Rebeca Vizcaíno y su hermana Vanessa comían bocadillos con su amiga Laura de la Viuda. Las tres jóvenes, de 24 y 23 años, tenían pensado quedarse toda la tarde. Algo más preparado estaba un grupo procedente del centro social de La Tabacalera. Iban a comer un pisto de verduras cocinado enfrente de la fuente de Neptuno en una cocina solar, una antena parabólica construida con láminas de aluminio para reflejar los rayos del sol sobre la olla.

Mientras unos comían en el paseo del Prado, otros acamparon en el barrio de Las Letras. Por allí se paseó incluso un grupo de personas vestidas de borregos para criticar la indiferencia de la sociedad. Todos tenían ganas de hablar, algunos incluso de cantar. En el paseo del Prado se organizó un debate sobre economía con decenas de participantes. Un carrito de la compra con un altavoz y muchas pancartas ofrecía a los indignados la posibilidad de interpretar canciones de protesta como Todo cambia, de la argentina Mercedes Sosa. Por el micrófono de la improvisada Radio Crisis también sonaron rimas críticas de rap en español.

Frente al hotel Ritz se organizó una sentada lectora, en la que cada uno proponía sus fragmentos de libros favoritos. Enfrente, junto al hotel Palace, una mujer criticaba los rescates a países europeos cuando en España "la clase media pasa hambre" en su speaker corner particular.

Así se entretuvieron cientos de personas hasta la asamblea general de las ocho en Sol, en la que los acampados que aún quedan en la plaza anunciaron que se marchan hoy. Pidieron ayuda para recoger sus bártulos, operación que tienen prevista para las once del mediodía, y comunicaron la primera parada del campamento itinerante: Rivas-Vaciamadrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de junio de 2011