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Reportaje:

"Mi cabeza me aísla del ruido"

De Gea elude los rumores sobre su fichaje por el Manchester United y se centra en la Eurocopa sub 21, donde España se juega hoy ante Ucrania ser semifinalista

David de Gea es un tipo serio. Más aún, cuando tantas miradas le observan desde que Alex Ferguson anunció su fichaje por el Manchester United para luego esconder la noticia en el silencio. Desde aquel día de mayo, nada más se supo del cambio de aires del que había sido anunciado como el sustituto natural del holandés Van der Saar, que se retira con 40 años. El silencio es absoluto. Ferguson no ha vuelto a hablar, el portero niega contacto alguno y el Atlético se aferra a la cláusula de rescisión de su contrato (25 millones de euros) como único argumento para la negociación. El silencio era también, hasta ayer, el aliado en la Eurocopa sub 21 del joven De Gea, que quiso eludir su comparecencia pública en el debut ante Inglaterra por razones obvias.

"Mi única técnica para abstraerme de ese ruido mediático está en mi cabeza y en mis compañeros y los técnicos de la selección. El único objetivo en este momento es quedar campeones de Europa y, además, conseguir una plaza en los Juegos Olímpicos de Londres 2012", afirmaba ayer tras un carrusel de declaraciones. España juega hoy (20.45, Cuatro) contra Ucrania, en Herning, su tercer y último partido de la liguilla clasificatoria para las semifinales. La victoria y el empate le valen, como también una derrota por la mínima si la República Checa e Inglaterra empatan. Por primera vez en el torneo, ninguno de los ocho equipos se ha asegurado el pase o ha sido ya eliminado antes de la tercera jornada. Todo un síntoma de igualdad.

El historial de De Gea en este campeonato tiene tres líneas fundamentales. Un gol encajado y dos paradas en dos partidos, dos paradones que delatan la elasticidad de sus 195 centímetros, en los que apenas pesan solo los huesos. El Ruso, como él mismo dice que le llaman porque parece "un guiri", ha trabajado poco y bien, el ideal de cualquier seleccionador o futbolista respecto a su portero. Está encantado: "Eso demuestra que nuestro equipo concede pocas oportunidades". Sus compañeros están felices: cuando el rival llega al área, juegan con la seguridad que significa De Gea.

Cree que tiene que mejorar en muchas cosas: "Con 20 años siempre hay mucho que aprender". Pero, mientras tanto, solo ha recibido alabanzas desde que debutó en la Liga de Campeones (septiembre de 2009) con el Atlético, club al que llegó con 13 años. "Un porterazo. Técnicamente, es muy bueno", según Van der Saar, al que se parece en las hechuras físicas. "Un portero rápido, joven y con excelentes maneras", según Ferguson. "El que nos va a retirar a todos", en opinión de Casillas.

"Yo lo que quiero es ser campeón de Europa. Ese es ahora mi único objetivo", afirma De Gea, eludiendo momentos futuros. Ya fue campeón europeo y subcampeón mundial con la selección sub 17. Ahora quiere seguir subiendo la escalera, sin mirar a la parte de arriba, donde, al parecer, espera el Manchester, "un grandísimo club", su primer gran examen, si se presenta, y donde no hay recuperación para los suspensos. Con la selección vive feliz, muy protegido por un sistema defensivo que le quita problemas y ante rivales "que han destacado por su poderío ofensivo y físico, pero a los que se ha frenado en el juego aéreo", resalta.

Hay quienes piensan que en su catálogo de mejoras figura superar la tendencia a vivir bajo el larguero, lo que obliga a su defensa a encerrarse en el área pequeña. También han advertido algunos errores en el juego con los pies, cuando en el fútbol actual los pies son tan importantes como las manos en la actuación de un portero.

Pero los dos escorzos que hizo ante Inglaterra y la República Checa justifican los elogios recibidos. La elasticidad le salvó en ambos casos "ante remates que venían con muy mala leche o bien rebotados o mordidos" y a los que llegó porque quiso la genética que midiera 195 centímetros: "La verdad es que, si no, no llego". Uno, el de Inglaterra, lo sacó con las uñas. El otro ante los checos, a mano cambiada cuando parecía batido. Y pensar que cuando el Atlético recuperó a Roberto estuvo a punto de cederle al Numancia o a Las Palmas...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de junio de 2011