Reportaje:

Balenciaga en papel

Un catálogo completa la exposición del modisto con 150 imágenes - El museo supera los 1.600 visitantes en su primer fin de semana

Debe de resultar difícil captar con una cámara la esencia de las formas, las texturas y los colores de la obra de Cristóbal Balenciaga (Getaria, 1895-Valencia, 1972). Sin embargo, el fotógrafo de moda Manuel Outumuro (A Merca, Ourense, 1952) lo ha logrado en su obra Cristóbal Balenciaga Museoa (Editorial Nerea), un catálogo a través de cuyas imágenes casi se pueden acariciar las prendas diseñadas por el modisto guipuzcoano.

Outumuro fue el encargado de fotografiar en un decorado creado en un plató de San Sebastián una parte importante de la obra de Balenciaga que trasciende más allá del objetivo o las vitrinas donde se encuentra expuesta. "A través del objetivo tuve el placer de observar en profundidad auténticas obras de arte. Evocadoras esculturas capaces de emocionar y de transportarnos al misterio del cuerpo que un día envolvieron", señala sobre su trabajo.

Se han editado 10.000 ejemplares en cuatro idiomas para su difusión internacional
Outumuro ha realzado en sus fotografías las prendas como obras de arte

En total, fotografió 150 prendas. Cada vestido lleva su ficha en un libro de 430 páginas que se divide en seis secciones al igual que la exposición permanente: comienzos, día, cóctel, noche, novias, esencial y complementos. El catálogo, de gran formato, incluye imágenes de archivo del modisto guipuzcoano y un texto introductorio. Se han editado 10.000 ejemplares en cuatro idiomas: euskera, castellano, inglés y francés.

La apuesta por su difusión ha sido importante al contar con la colaboración de dos de las editoriales de moda más importantes, Les Editions du Regard y Thames&Hudson, para su distribución a nivel internacional.

"Estamos muy satisfechos con el resultado. El continente es fantástico, y las imágenes, el diseño la calidad y los contenidos también, porque se han investigado numerosas prendas", tal y como explica Marta Casares, directora de la Editorial Nerea.

Maniquíes invisibles a medida para cuerpos reales. Tanto las imágenes del catálogo como las vitrinas de las cajas colgantes del museo de Getaria muestran soportes hechos a mano para cada prenda con la talla de la silueta original de la clienta. Un trabajo "laborioso" que ha durado un año y que responde al discurso museográfico de "representar a la mujer de Balenciaga que se cambiaba de ropa varias veces al día", señala Magi Setien, responsable del proyecto musográfico del museo, realizado por K6 Gestión Cultural. "El resultado es que los maniquíes no distraigan y queden ensalzados los vestidos como obras de arte", añade.

El Museo Cristóbal Balenciaga empieza a cosechar éxitos. Abierto al público el pasado 10 de junio, sumó un total 1.675 visitantes en su primer fin de semana de apertura. El 62% de los visitantes han sido adultos, el 14%, jóvenes y estudiantes y otro 20%, jubilados. El centro calificó el resultado como "excelente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de junio de 2011.

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