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Entrevista:ALMUERZO CON... NIVARIA TEJERA

"Soy antipolítica cien por cien"

Todo se puede convertir en poesía. Hasta la guerra y el exilio. Hasta los tres que sufrió Nivaria Tejera. Nació en Cuba en 1929, pero pronto se trasladó a Canarias con su familia. Al estallar la Guerra Civil, su padre fue encarcelado por sus ideas republicanas por los rebeldes, pero con ayuda del cónsul cubano lograron regresar a la isla. Después, Tejera deja otro régimen, la dictadura de Batista, y se instala en París, en 1954. Ilusionada con la Revolución cubana regresa -llega a ser nombrada agregada cultural en París y Roma-, hasta que, en 1965, llega el desencanto, rompe su relación con el Gobierno cubano y vuelve a París, donde hoy sigue asentada. Franco, Batista y Castro hicieron a esta escritora una suerte de apátrida. "La política lo destruye todo. Todo se tergiversa, prometen y no cumplen, el poder destruye la humanidad en el hombre, carcome la capacidad de comunicación. En Francia he vivido en democracia, donde se reemplazan unos a otros, pero hay muy poco cambio. Soy antipolítica al cien por cien".

Ex agregada cultural de la Revolución cubana, escribe poesía autobiográfica

Se presenta al almuerzo con su pareja, el pintor bilbaíno Hantón. Se conocieron en París, en los cafés de Montparnasse. En una de sus primeras citas, cuentan, visitaron la tumba del poeta César Vallejo. Juntos rememoran aquella época con nostalgia. "Éramos nosotros entre todo aquel mundo que era París, éramos otra cosa, estábamos allí enriqueciéndonos como personas, había una complicidad creativa que era auténtica. Todo el talento pasó por allí, Montparnasse era una mitología", explica Tejera mientras prueba el Ribera del Duero y habla de Cortázar o Giacometti. "Pero todo aquel París se acabó. Se ha convertido, como otras ciudades europeas, en una especie de deambulación turística de seres anónimos que se siguen unos a otros".

La literatura de Tejera es un reflejo de su experiencia biográfica. En El Barranco, que ha reeditado El Olivo Azul, cuenta, desde la mirada de una niña, su experiencia en la Guerra Civil y la encarcelación de su padre: "Mi padre vivió una vida frustrada por la política. Yo era una niña feliz hasta los cinco años. Hija única de un padre intelectual, un pionero del socialismo, masón... De repente llega el golpe de Estado y me vuelca en lo contrario. Hay una maduración mental automática, empiezan las preguntas, la reflexión. Hay sensaciones ilimitadas para un lenguaje limitado, ahí entra la poesía". Y es que, pese a narrar hechos fundamentales del siglo XX, Tejera elige una prosa poética, onírica: "Mi arma es la poesía, me voy descubriendo a mí misma para luego contar los hechos. No me interesa el lenguaje anecdótico narrativo. Quiero inventar un lenguaje propio para mis hechos".

Sobre la mesa, además de pedazos de historia y literatura, hay solomillo al cabrales y chuletón: se declaran carnívoros. Con Sonámbulos de sol, que trata sobre la dictadura de Batista, Tejera ganó el premio Biblioteca Breve de Seix Barral, en 1971. Y en Espero la noche para soñarte, Revolución (El Olivo Azul), narra sus experiencias en la Revolución cubana. "Mi trabajo como agregada cultural consistía en casi nada, obedecer consignas, hacer propaganda rodeada de monstruos vigilantes. El Partido, en esto se convirtieron los rebeldes de la montaña".

A Tejera le queda idealismo. "Soy idealista para lo inmediato: me gusta poner velas a la hora de comer... Si pierdes los rituales pierdes el sentido del día".

La Mucca de Prado. Madrid

- Ensalada mediterránea: 8 euros.

- Jamón ibérico: 18.

- Solomillo al cabrales: 20.

- Chuletón: 19.

- Steak tartar: 19.

- Vino, agua, cerveza, café

y postres: 41,5.

Total: 125,5 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de mayo de 2011

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