Entrevista:EXTRAÑOS EN LA GRADA ANTONIO RESINES | FUERA DE JUEGO

"Si juega el Madrid, yo no trabajo"

En la agenda de Antonio Resines manda Chamartín. Un modelo clásico de piel negra (y no blanca) cuyas hojas están llenas de anotaciones a mano, números y citas. "A veces, tengo verdaderos problemas para encajar fechas, y más ahora con los partidos de los martes y los miércoles, pero, si juega el Madrid, yo no trabajo. Así de claro. Vamos, que es un sinvivir".

Casi da reparo preguntar al actor por su, a todas luces, intensa vida deportiva. Resumiendo, va cada domingo, con su hijo de 28 años, a la grada del Bernabéu y es allí donde pasa algunas de las mejores y peores horas de su vida. "Si el Madrid juega mal, me enfado, aunque ya no me tomo las cosas tan a la tremenda y no lo paso mal. Ahora es mi hijo el que se lo toma todo un poco peor que yo. Para mí, el Madrid sigue siendo un equipo asombroso, aunque haga cosas absurdas y meta a 25 hombres en el área".

El ritual es siempre el mismo: "Unas cañas antes del partido y picar algo después". Una buena táctica para mantener al día las relaciones paterno-filiales: "Pero nosotros no hablamos de otras cosas. Hablamos de fútbol". Y, cuando habla de fútbol, Resines habla en serio. Aunque la vis cómica se multiplique cuando habla de domingos, gradas y disgustos.

Para llegar al Madrid hay que remontarse al Racing de Santander (su provincia) y a la Gimnástica de Torrelavega (su ciudad): "Lo mío es igual que lo de todo el mundo: jugaba en el colegio. Imagino que me aficioné porque me llevaba mi padre, aunque él no era futbolero".

Sobre el madridismo tiene ya elaborada una filosofía de vida. Detesta los lugares comunes sobre el equipo blanco, "lo del señorío y la derecha": "Yo tengo espíritu madridista, pero soy crítico. Ser del Madrid significa que tienes capacidad para pensar. Y sé cuándo juega fatal, pero fatal, como en estos últimos partidos. La gente lo ha salvado, pero no. En la Copa del Rey ganó, pero no jugó". ¿El entrenador? "Pedí la dimisión de Mourinho en la grada, aunque no me hicieron ni caso. Pero el entrenador no es tan importante. Yo pondría, no sé... ¿A Gonzalo Suárez? ¿Lees sus columnas de fútbol? Me encanta cómo se pasa. Un equipo de fútbol es un equipo de fútbol. ¿Psicología? ¿Qué es eso de la psicología? Solo vale para venderse. Guardiola funciona porque es jugador. Se pone con unos más jóvenes que él y hablan de sus cosillas. ¿Que estudian los partidos? ¡Qué cojones van a estudiar!". "Lo mejor es ser seleccionador, que solo se ven un par de veces y hacen una táctica con lo de siempre".

Resines es de los que utiliza los tacos para referirse a los buenos amigos y se guarda los adjetivos "genio" y "asombroso" para Iker Casillas. Xabi Alonso también entra en el ranking de los superlativos. "Y Özil, que es el mejor que he visto en mucho tiempo. Cuando Alemania jugó el primer partido del Mundial estábamos rodando con José Luis García Sánchez y paramos. Cuando vimos a Özil, nos dijimos: '¿Pero quién es ese tío?'. Luego, nos enteramos de que había ganado el campeonato sub 20 y que era una maravilla".

Mientras prepara para la televisión el remake español de la histórica serie Cheers (el actor será nuestro particular Frasier Crane) y acaba de terminar como productor la historia de El pájaro amarillo, un documental sobre el avión que en 1929 atravesó el Atlántico y aterrizó en Comillas, en la playa de Oyambre ("con cuatro hombres a bordo, entre ellos un polizón"), el madridismo del actor también podría llegar al cine. La idea de ver sus dos pasiones unidas a lo grande le hace bajar el tono de voz y echar un vistazo a las mesas de alrededor. Resines confiesa que entre sus proyectos está llevar la vida de Santiago Bernabéu a la pantalla: "Un respeto, por favor. Se dice don Santiago. Sería una película de madridistas, claro. Queremos contar la historia de un hombre hecho a sí mismo; un abogado que fue futbolista y que, con los mínimos medios, creó un equipo de fútbol. Fue el hombre que popularizó de verdad el fútbol y que se inventó todo esto. Estoy preparando la historia con Manuel Iborra, que es del Madrid y del Hércules y que, además, conoció a don Santiago. Nos gustaría hacerla, con el club, desde luego, y estrenarla para celebrar la Décima". Resines confía en su buena sintonía con "la institución" ("tengo buena relación con Pardeza, el Buitre y Valdano") y en que la historia de aquel pequeño empresario es "¡una gran historia!". "Y, además, si ganamos la Décima, yo hago lo que haga falta".

Glasgow 2002 y la educación del Barça

- El 15 de mayo de 2002, Antonio Resines se fue

a Glasgow con su hijo

y un amigo de este para ver la final de la Champions

entre el Madrid

y el Bayer Leverkusen (ganó, 2-1, el conjunto madridista). "Fue una paliza de viaje.

Nos levantamos a las cuatro de la mañana y volvimos después del partido.

Uno de esos viajes infernales que merecen la pena".

Pero, si le invitaran a la final

del próximo día 28 entre

el Barça y el Manchester United, no iría: "Aunque me invite Guardiola. No me apetece nada". Pese a eso, tiene buenas palabras para

el eterno rival: "Es muy difícil ganar a este Barça.

Tiene un sistema de juego basado en una cosa

que se llama educación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0016, 16 de mayo de 2011.

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