Educación planea un calendario escolar con menos días de los legales

La consellería cuenta como lectivas las jornadas de exámenes de septiembre

Un día lectivo es, según la RAE, "aquel en que se da clase". ¿Los exámenes de septiembre en los que no se imparte materia alguna y que solo afectan a un pequeño grupo de alumnos se pueden considerar días lectivos? La Consellería de Educación así lo hace y reduce las jornadas de secundaria en las que realmente se enseña a un mínimo de 171, cuatro menos de las establecidas legalmente por la LOE. En primaria sí llegan a las 175.

Es una práctica que "tanto Galicia como otras muchas comunidades autónomas" ejecutan, justifica una portavoz del departamento de Jesús Vázquez. El Ministerio de Educación, sin embargo, matiza que no deberían contarse como lectivos los exámenes de septiembre porque son previos al comienzo del calendario escolar oficial. Aun así, no es el primer año en el que las jornadas en las que se imparte materia quedan por debajo de los 175 días en Galicia.

El ministerio dice que las pruebas de extraordinarias no se deben contar
Padres y sindicatos, enfrentados por el número de clases del próximo curso

El borrador del calendario, que se debatirá muy probablemente en la próxima mesa sectorial, establece 173 días sin contar los destinados a los exámenes de septiembre. A estos se les restan dos de fiestas locales en aquellos lugares donde estas coincidan en días a priori lectivos.

Aunque hay pocos días de diferencia, el calendario enfrenta a padres y sindicatos. La postura mayoritaria entre los primeros es que al menos se debería llegar al mínimo que establece la LOE. Entre los representantes de los trabajadores afirman que el planteamiento de la Administración es suficiente para alcanzar los objetivos académicos.

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No todos los profesores piensan así. Paolo Rendo, director del IES Terra de Xallas, explica que estos cuatro días se suman a otros muchos que se pierden por otras causas, como los días de comienzo y final de curso, el día anterior a las Navidades o los días de mal tiempo que después no se recuperan. "Todo esto provoca que el calendario sea muy inferior a los 175 días mínimos que establece la LOE, lo que acaba repercutiendo en la calidad de la enseñanza pública. La sensación que tenemos en los institutos es que no hay tiempo para trabajar con calma, que las clases duran poco (todos los institutos se acogen al mínimo de 50 minutos legal), que las programaciones quedan sin dar en la mayoría de los casos y que hay poco tiempo para la atención a la diversidad y el refuerzo del alumnado con dificultades de aprendizaje", explica Rendo.

Los días lectivos son suficientes en opinión de Raúl Gómez, representante del sector de la enseñanza de la UGT de Galicia. "Si lo comparamos con otros países vemos que bastan para alcanzar los objetivos marcados en la ley", señala.

Es todo lo contrario de lo que piensa Virgilio Gantes, presidente de la Confederación Galega de APA (Congapa): "Queremos que se cumpla la LOE, tres o cuatro días pueden ser suficientes para que un temario se quede sin dar". Cree que aunque los días que marca la ley -no menos- son suficientes, las vacaciones deberían estar repartidas de otra forma menos concentrada en el verano. "Tanto en secundaria como en primaria, las vacaciones de verano, que son casi tres meses, se podrían repartir a lo largo del año en los trimestres, con más vacaciones para que no tuvieran todo en verano. Eso también lo estamos diciendo desde hace más de 20 años", resalta Gantes.

El enfrentamiento entre padres y sindicatos a la hora de elaborar el calendario escolar no es nuevo y se repite en otras comunidades autónomas a cuentas de cuántos días deben ir a clase los estudiantes. Pero el verdadero debate es el de las vacaciones de verano. Los días lectivos entre los países europeos no difieren sustancialmente. Pero España es uno de los que tiene el periodo de descanso estival más largo. Cada país suele adecuarlo a su clima, pero por lo general priman menos las vacaciones de verano para repartirlas por el resto del año, de forma que los trimestres tienen pausas más largas. En Francia, por ejemplo, el curso suele comenzar un poco antes que en España y también termina algo más tarde, pero los alumnos tienen más vacaciones en otoño y carnaval.

El borrador del próximo calendario escolar, que se debatirá en la próxima mesa sectorial de educación, va del 16 de septiembre hasta el 22 de junio, exámenes extraordinarios aparte.

Cantidad y calidad de las clases

Hay poca relación entre el calendario lectivo y los resultados escolares, según José Manuel Suárez, presidente de la Asociación Profesional de Pedagogos e Psicopedagogos de Galicia. "El reparto del tiempo en la educación es muy, muy variado en función del lugar y si se analizan los resultados de los alumnos suelen tener que ver más con la calidad que con la cantidad", subraya.

En España incluso varía la distribución de la enseñanza en el día: hay lugares que emplean la jornada partida y otros la continuada, sin que esté demostrado que pedagógicamente sea mejor una que otra. En Francia, por ejemplo los jueves no son lectivos y los sábados sí. Hay lugares dentro de España con semana blanca que interrumpe el segundo trimestre, tal y como hacen otros países europeos, y otros que no la tienen. "Entre los compañeros no llegamos a una conclusión de cuál de estas recetas es la mejor para la enseñanza", resume Suárez.

Además, según este profesional, igual que es importante el plano meramente pedagógico, también lo es la conciliación familiar, con lo que la situación "se desvirtúa a la enésima potencia". "Cada chaval tiene que establecer sus tiempos de estudio y juego. Pero no hay un sistema que sea la perfección", continúa.

Si se atiende a los resultados de Pisa, que evalúa los sistemas educativos, se puede observar que dos de los países que obtienen mejores calificaciones tienen un sistema con poco que ver entre sí: mientras en Corea se prima la competitividad y las jornadas lectivas son agotadoras, en Finlandia se aplica un modelo más relajado, que busca el aprendizaje, no tanto los resultados en forma de notas.

Sobre la firma

Pablo Linde

Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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