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Mesas de las que brotan 'carballos'

En esta cantina gallega hay dos huevos gigantes y una barra de mil colores. De las patas de sus mesas brota un bosque de robles. Por ello, aunque todavía no sirve comida, ya ha dado que hablar.

A Cantina es el nuevo espacio gastronómico de la Cidade da Cultura de Santiago, el centro cultural proyectado por el arquitecto estadounidense Peter Eisenman. El gallego Estudio Nómada firma este rincón del complejo en el que pronto se servirá nueva cocina gallega y se venderán objetos relacionados con las actividades del centro.

"Hemos reinterpretado la típica cantina gallega que incluye la tienda del pueblo; esa en la que encuentras desde papel higiénico a chorizos, y donde puedes tomar un vino y echar la partida", explica José Antonio Vázquez Martín, la mitad, junto a Enrique de Santiago, de Estudio Nómada. En lo estético esta reinterpretación se traduce en unas mesas corridas "típicas de las ferias", pero en vez de en bancos uno se sienta en sillas Latten, de la firma Abr. Las dos partes del local, tienda y tasca, están separadas por una pared con dos huecos con forma de huevo. Para aprovechar la altura del techo de las patas de las mesas surgen unos "árboles esquemáticos" en alusión a las romerías gallegas que se celebran a la sombra de las carballeiras (robledales).

Las referencias a la Galicia tradicional de esta cantina contemporánea no son evidentes. Adorna su larguísima barra de 13 metros un mosaico de azulejos de colores que recuerda conceptualmente a esas casas de la costa gallega que los vecinos alicatan para evitar la humedad del Cantábrico. "También a los colores de las barcas que pintan los marineros o a artesanías como las figuras de miga de pan de San Andrés de Teixido", explica Vázquez Martín; "en contra del tópico, Galicia no es monocolor ni apagada".

El uso del color, así como la calidez de la madera, también contrastan con la propia Cidade da Cultura. "Respetamos la obra de Eisenman, pero queríamos romper el repertorio de materiales", dicen los arquitectos.

Hasta que A Cantina encuentre restaurador para animar su barra con producto local y vanguardia, la visita al nuevo centro cultural santiagués, inaugurado el pasado enero, se puede completar yendo a una de las cantinas originales de la ciudad. Para una tasca "enxebre" (castizamente gallega) los arquitectos recomiendan la pulpería Os Concheiros, donde quizás no haya diseño, pero te chupas los dedos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de mayo de 2011