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Crítica:Ángel Mateo Charris | ARTE | EXPOSICIONES

Luminosa visión de las tinieblas

Reúne en esta muestra Ángel Mateo Charris lo fundamental de los trabajos ideados para la memorable edición de El corazón de las tinieblas que el artista ilustró para Galaxia Gutenberg en 2007. Y sorprende de entrada que lo fundamental de ese corpus, junto con los más previsibles dibujos de viñetas de encabezamiento capitular o algunas composiciones de formato extraordinariamente apaisado -origen de los faldones que enriquecían la secuencia de paginación de la paráfrasis visual del magistral texto de Conrad- sea, en rigor, un ciclo pictórico de primer orden, un conjunto de telas de formato más que considerable que, a la par de cumplir con brillantez su objetivo germinal, funcionan por igual como obras enteramente autónomas.

Ángel Mateo Charris

Galería My Name's Lolita Art

Almadén, 12. Madrid

Hasta el 25 de mayo

Parte Charris para la génesis de este imaginario de un sofisticado caudal donde entremezcla fuentes icónicas de orden muy diverso y, entre estas, en lugar no menor, rememoraciones destiladas de sus propias "impresiones de África", sea lo visto de primera mano en sus viajes a Malí y otros rincones del continente africano, como en una visita, ya con el encargo del libro en mente, al museo que el rey Leopoldo fundó en Tervuren, balance enciclopédico de aquel tenebroso Congo belga que fuera coto personal del monarca depredador. Precisamente el mismo que Conrad recorrió en 1890 al mando del barco fluvial Roi des Belges, en un aciago periplo que habría de inspirar, nueve años más tarde, el paraje y entresijos esenciales de su relato inmortal. En el hacer del pintor, el latido del texto se desdobla en invención visual tan libre y transgresora como certera y precisa en el impulso evocador. En los escenarios desgranados por el río que fluye en pos del remoto confín de tinieblas que anegan la guarida del esquivo Kurtz, Charris va entreverando el embriagador aroma de la aventura con fogonazos que revelan la amenazante infección de lo grotesco y lo siniestro. Un viaje luminoso hacia un reverso oscuro, en verdad memorable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de mayo de 2011