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Entrevista:MARÍA VIVANCO | Investigadora del CIC Biogune

"Sin ninguna duda se está más cerca de derrotar al cáncer"

María Vivanco, natural de Basauri, es licenciada en Biología Molecular por la Universidad en el País Vasco. Realizó la tesis doctoral en el European Molecular Biology Laboratory y la presentó en la Universidad de Hidelberg. Completó estudios posdoctorales en EE UU. Volvió a Europa para dirigir su propio laboratorio en el Institute of Cancer Research en Londres. En 2005, regresó a Euskadi para empezar a trabajar en el CIC Biogune.

La investigadora María Vivanco encabezó el equipo de científicos del Centro de Investigación Coperativa (CIC) Biogune, especializado en biociencias, que descubrió que el estrógeno reduce la agresividad del cáncer de mama. En el País Vasco se diagnostican 750 nuevos casos de cáncer de mama al año. En España, 16.000. La tasa de supervivencia se sitúa en un 75-80%, con una curva ascendente década a década. En los ochenta era un 64%.

Pregunta. ¿Cómo ve el nacimiento del primer bebé en España elegido para no heredar un cáncer de mama?

Respuesta. Como dijo el doctor responsable de la estrategia, el hallazgo está restringido a ese 10% de todos los casos de cáncer de mama. No obstante, al ser una enfermedad tan prevalente, este porcentaje representa un número muy elevado de casos. Es extraordinario que este tipo de avances se puedan poner al servicio de distintos tipos de enfermedades y entre ellos, el cáncer. Es un estudio pionero, una aplicación más de una estrategia que ya se venía usando para otras enfermedades. Es un extraordinario paso hacia delante.

"Lo ideal es que el cáncer se convirtiera en una enfermedad crónica"

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P. Usted lideró una investigación que ha descubierto que el estrógeno reduce la agresividad del cáncer de mama. Es un gran paso para prevenirlo.

R. Efectivamente. Hay varios tipos de cáncer. Al que se refiere la noticia que comentábamos antes, de origen genético, y el que no tiene ese componente genético. Entender lo que hace el estrógeno es muy relevante, porque es aplicable a un porcentaje muy elevado de casos [entre el 70% y el 75%]. Lo importante del hallazgo es que pone en contexto no solo lo que hacen las hormonas, sino lo que hacen las hormonas en las células madre. Hace años se identificaron las células madre en cáncer de mama y en otro tipo de tumores. Esto abrió nuevas expectativas de tratamiento. Hemos hecho un estudio sobre el efecto del estrógeno en las células madre, las iniciadoras del tumor, las responsables, se cree, de la resistencia a ciertas formas de terapia, como la radiación y la quimioterapia. Hemos descubierto la influencia del estrógeno en la reducción de la proporción de células madre de mama. Es importante porque otros estudios confirman que aquellos tipos de tumores que tienen un mayor porcentaje de células madre son los más agresivos. Por tanto, si el estrógeno reduce esas células iniciadoras de cáncer, explica el mejor pronóstico de este tipo de tumores.

P. Este tipo de cáncer sigue siendo frecuente entre las mujeres. ¿Hay alguna razón?

R. Sí. No se sabe una razón en concreto, pero sí varios factores de riesgo. Entre ellos, el más importante es el hecho de ser mujer. Por otro lado, está la exposición a estrógenos. Tener la primera regla temprano y la menopausia tardía son factores de riesgo, mientras que tener hijos y darles de mamar tiene el efecto contrario, de protección de las células. Y está el riesgo genético, además de una vida poco sana.

P. ¿Se está más cerca de derrotar al cáncer?

R. Sí, sin ninguna duda. Algunos pasos son más grandes que otros, pero todos son imprescindibles para conocer cuáles son los riesgos, por qué, cómo contraatacar, cómo prevenirlo y sobre todo, cómo evitar que el tumor vuelva a aparecer.

P. ¿La investigación de células madre es la esperanza de una vida mejor?

R. Sí, sin duda. Hay una hipótesis que quiero enfatizar, la de que las células madre del cáncer son las iniciadoras del tumor. Esto es algo que se ha demostrado con claridad en el caso de leucemias, linfomas y otras enfermedades de la sangre. En el caso de tumores sólidos, como el de mama, aún trabajamos sobre esta hipótesis, no es algo absolutamente demostrado. Pero, en cualquier caso, es imprescindible conocer más las células madre, porque son las responsables de que los tejidos funcionen de forma óptima.

P. ¿Qué nuevo reto se marcan?

R. El foco de nuestros estudios presentes y de futuro inmediato es un grave problema clínico: la resistencia a terapia. Hay terapias de gran éxito, en concreto contra el cáncer de mama, como son la radioterapia, la quimioterapia y la terapia hormonal. Un grave problema es la resistencia a estas formas convencionales de terapia. Basándonos en el conocimiento de las células madre, parece cada vez más claro es que para eliminar el tumor de forma definitiva no es suficiente eliminar la mayor parte de la masa tumoral, sino también las células madre. Queremos saber más sobre ellas para eliminarlas y evitar que el tumor reaparezca. Así, eliminaríamos el riesgo de desarrollo de resistencias a terapias y por lo tanto, de que la enfermedad vuelva a aparecer.

P. La palabra cáncer sigue dando mucho miedo. ¿Ocurre ya con el cáncer de mama lo que con otros tumores, que ya tienden a cronificarse en ciertos casos?

R. Es nuestra esperanza, que se convierta en una enfermedad crónica. La supervivencia se ha elevado de forma muy evidente en los últimos años y, por tanto, la mortalidad se ha reducido. Sobre todo, si se detecta a tiempo, las posibilidades de curación son elevadísimas. El avance ha sido grande y esperemos que así continúe, pero todavía hay casos provocados por resistencias a terapias, riesgos de metástasis y se convierte en una enfermedad que es más difícil de combatir. Lo ideal es que se convirtiera en una enfermedad crónica y luego que fuera posible eliminarla por completo.

P. ¿Qué salud tiene el ámbito las biociencias en el País Vasco?

R. Soy totalmente optimista. Hay una gran tradición de investigación, pero en las biociencias el desarrollo ha sido mayor en los últimos años. En general en toda España y en particular en el País Vasco. Ha habido una inversión que me parece muy saludable y necesaria. Lo que espero es que la sociedad y los políticos coincidan en la relevancia de este avance y en continuar apoyando la investigación. Todos deseamos una vida mejor, libre de enfermedades, y para eso es necesario empezar desde una investigación básica, luego clínica, para conseguir mejorar los tratamientos actuales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de mayo de 2011