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Entrevista:NÚRIA DE GISPERT | Presidenta del Parlamento de Cataluña

"No tengo perversiones. No se me ocurren"

Pregunta. Se le saltaron las lágrimas al ser nombrada. ¿Porque tendría que aguantar a mucho ilustre?

Respuesta. No. Yo creo que me emocioné por el momento, y eso que intenté no emocionarme, porque hay veces en las que uno no tiene por qué soltarse.

P. ¿Y gritó, como Tarradellas, Ja soc aquí?

R. Casi, casi [ríe]. Sobre todo en nombre de las mujeres. Por primera vez en la historia de Cataluña tenemos una presidenta.

P. ¿Por qué no le gusta que la llamen feminista?

R. No es que no me guste, es que nunca me he sentido feminista. Soy defensora de las mujeres y de sus libertades.

P. ¿Cuál será el sello Gispert en esta Cámara?

R. Dicen que soy un poco exagerada controlando los tiempos.

P. ¿Exagerada? Una auténtica señorita Rottenmeyer, que les retira el micro en plan 59 segundos.

R. Eso me dijeron el primer día. Pienso que hay unas iniciativas en el Parlamento que son importantes e interesantes precisamente porque son breves.

P. Les recorta el sueldo, les quita el coche y los viajes. ¿En qué se diferencia de la madrastra de Cenicienta?

R. En que lo hago con cariño.

P. Artur Mas dice temer una mayoría absoluta del PP. ¿Este partido es lo peor de lo peor?

R. El problema no es PP o PSOE. El problema muchas veces ha sido que, gobierne quien gobierne en el Estado español, cuando se trata de Cataluña no son positivos.

P. Pues estoy convencida de que, si gana Rajoy, ustedes irán al notario a retirar aquel papelín de nunca nada con el PP.

R. Eso ya pasó a la historia [ríe]. Estamos dispuestos a que la situación en Cataluña mejore. Y si debe hacerlo teniendo una buena relación con el Gobierno del Estado, nos interesa.

P. ¿A qué juega Mas votando la independencia en el recreo y absteniéndose cuando entra en clase?

R. Esta pregunta se la tendría que hacer a Mas.

P. ¿Un marido originario de Zamora no quita glamour a su catalanismo pata negra?

R. A mí, no. Y mi marido es de aquí, aunque su familia sea de Zamora y de Córdoba.

P. ¿Qué le suscita el Rey?

R. Simpatía.

P. Su padre le prohibió buscar novio en la universidad. ¿Dónde quería que ligara, en el metro?

R. Mi padre era contrario a que sus hijas estudiaran en la universidad. Yo le pedí permiso para hacerlo, y me dijo que tendría que aprobar todo y no tener como objetivo buscar novio.

P. ¿Y dónde pilló, entonces?

R. Pues a la salida de la universidad, cuando nos encontrábamos con estudiantes de otras carreras, como Arquitectura.

P. "Soy del Barça, pero no soy forofa". ¿Esto no es como estar bautizada, pero no practicar?

R. No lo dije con esa intención. Me gusta ver un partido, pero no me muero por ello.

P. Dígame tres mandamientos del manual de la buena catalana.

R. Home... -ja he començat a parlar en català-, defensa de la llengua, que es molt serio...

P. ¿Y subir a Montserrat, bailar la sardana, cantar habaneras?

R. Yo creo que no está de más visitar Montserrat. No sé bailar la sardana, y las habaneras me encantan. La que mejor sigo, que no canto, es El meu avi.

P. ¿Cuáles son sus grandes perversiones? Pistas: cantar copla, poner discos de Manolo Escobar, gritar ¡Hala, Madrid!

R. Soy muy seria yo, ¿eh? [ríe]. Y vengo de una familia tan seria que los advenedizos -yernos, cuñadas- hacen grupo aparte porque dicen: "¡Qué sosos son los Gispert!".

P. Pues dicen que ustedes, las piadosas y modositas, son las peores.

R. Ja, ja, ja. No tengo perversiones. No se me ocurren. Pero, como los que somos no tímidos, sino sosos, me moriría de vergüenza si me hicieran salir en una sala a recitar, cantar o bailar.

P. Midamos sus desviaciones: ¿Montilla, Oriol Pujol o Duran?

R. Duran.

P. Me refería a desviaciones sexuales, por supuesto.

R. Huy, huy, qué saldrá aquí [ríe]. Si es de desviaciones sexuales, le aseguro que he acertado.

P. Para hacer unas risas, ¿Alicia Sánchez-Camacho, Jordi Hereu, Puigcercós o el cardenal Sistach?

R. Alicia. El Hereu es un tristón; el Puigcercós no está para grandes juergas. Y a Martínez Sistach lo conozco y es muy agradable, pero bueno, no es que digui...

P. ¿De pequeña ya quería ser jurista?

R. De pequeña, no. Me encantaba comprar y vender.

P. O sea, quería ser fenicia.

R. Pues en las fotos salía con un colmado, una carnicería, y manejaba dinero, aunque era de mentira. Me gustaba la compraventa.

P. Pero nunca se le ocurrió ser princesa, o trapecista.

R. Trapecista, no, porque gracia para eso no tenía. Princesa, tenía disfraz. Y de hada. De hada porque siempre pensaba en cómo conseguir cosas que no eran posibles.

P. ¿Y ahora qué hará con la varita mágica?

R. Ojalá pudiéramos entre todos salir de esta crisis y consiguiéramos ponernos de acuerdo en que Cataluña vuelva a ser motor en muchos temas.

Perfil

Tiene 62 años, cuatro hijos y "cinco nietos y medio", milita en Unió, no defiende, hoy por hoy, la independencia, sino un pacto fiscal que mitigara "el expolio fiscal que sufre Cataluña", y dice que su mayor habilidad, aparte de saber mandar y trabajar en equipo, es la empatía, en la que se ha entrenado en los últimos 20 años. Le relaja la montaña, una chimenea o tomar el sol en la playa: "La sensación real de no hacer nada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de abril de 2011

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