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Tribuna:

La importancia del 'efecto sede' en la globalización

Es una percepción común en el ámbito empresarial internacional que España cuenta con importantes empresas multinacionales cuyo protagonismo crece en el contexto económico mundial. Prueba de ello es que año tras año alcanzan lugares destacados por sus crecientes volúmenes de activos en el exterior y por su capitalización bursátil. De ello dan debida cuenta rankings internacionales como los de Fortune, Business Weeck, Financial Times y Latin Finance. También las instituciones financieras multilaterales: FMI, BM, OCDE y otros foros de carácter privado como el World Economic Forum.

La expansión internacional llevada a cabo por las empresas españolas representa un hecho realmente significativo que marcará un antes y un después en la historia de la economía española, dadas las importantes inversiones que por su rapidez, volumen y posiciones alcanzadas sorprendieron a la comunidad internacional y singularmente a la latinoamericana, donde empresas y bancos han contabilizado en el periodo 1990-2010 inversiones directas por valor de 136.233 millones de euros.

Las multinacionales extranjeras establecen en Madrid sus decisiones para América Latina

Estos cuantiosos desembolsos, que superan el 10% del PIB de España, les han proporcionado puestos de liderazgo en América Latina, llamando fuertemente la atención de grupos, corporaciones y conglomerados internacionales, pues como gran región del mundo en crecimiento, les resulta de suma importancia para sus negocios, operaciones y estrategias inversoras.

Una percepción favorable que impulsa el hecho de que diversas multinacionales, independientemente de su nacionalidad, sector y tamaño, decidan establecer su "sede corporativa" para América Latina en España. Situación que refleja lo que acontece en EE UU, donde el Estado de Florida, y más concretamente su capital, Miami, por su efecto sede, se ha convertido prácticamente en la capital latinoamericana.

Desde España, diferentes ciudades pueden disputarle este privilegio, y muy especialmente lo hacen Madrid y Barcelona, que se benefician de las multinacionales extranjeras, al elegirlas para establecer su sede para América Latina. En el caso de Madrid, por contar con sectores de alto crecimiento internacional, y por otros tantos motivos de carácter institucional, financiero, cultural y científico, han instalado sedes la Secretaría General Iberoamericana (Segib), la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), el Mercado de Valores Latinoamericano en Euros (Latibex), la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) o la Corporación Andina de Fomento (CAF), que ha establecido su sede para Europa. Y bien podría constituirse en la capital latinoamericana, pues su atractivo, motivaciones, condiciones y factores propician que las multinacionales y los organismos regionales e internacionales decidan fijar su sede para América Latina. Como sucede en Miami, se observa que este efecto sede promueve una progresiva especialización sectorial, siendo el caso de las multinacionales tecnológicas, sector de vanguardia que conlleva la importancia de incorporar mayor valor añadido en I+D.

Por tanto, el efecto sede adquiere una importancia vital, pues el país se beneficia de la creación de puestos de trabajo, de la liquidación de impuestos y de la propia riqueza de las empresas, que ofrecen innovadores desarrollos organizativos, tecnológicos y de gestión, factores que inciden positivamente en el tejido productivo nacional. Multinacionales como BT Global Service, Alcatel, Alstom, Siemens Fujitsu y Wincor Nixdorf han establecido su sede para América Latina en Madrid, situando a España como país desde donde se establecen las decisiones estratégicas para la región. Esta concentración de decisiones internacionales para América Latina, al identificarse como españolas, potencia la capacidad de España para atraer inversiones y negocios de estas y otras multinacionales.

Si conjugamos estos hechos, se demuestra que tanto las pequeñas como las grandes multinacionales españolas presentes en América Latina están incidiendo muy favorablemente en la proyección, percepción y valoración internacional de la marca España, pues el efecto sede no solo conlleva inversiones, sino bienes intangibles muy valorados que permiten vincular más estrechamente a nuestro país en el contexto de la globalización, reforzando sus posiciones respecto a las redes de intercambio de información, opinión y flujos de comunicación del planeta.

El hecho de que las multinacionales extranjeras concentren en España su núcleo de decisión y gestionen sus estrategias e inversiones, negocios y actividades hacia América Latina y el mundo es un gran reto en sí mismo para estas empresas, e igualmente para aquellas que sigan ese camino. Mientras que para las multinacionales españolas es un estímulo altamente motivador, pues comprobar que su presencia en América Latina es recibido tan positivamente por la comunidad económica y empresarial internacional, beneficia la imagen, valoración y percepción de España, haciendo que sus ciudades avancen y se afiancen como jugadores de primer nivel en el marco de la globalización.

Ramón Casilda Béjar es asesor ejecutivo para América Latina del presidente de BT Global Services y ponente en Hoy es Marketing 2011.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de abril de 2011