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Las medidas de austeridad

España recibe el respaldo de la UE y el FMI por las reformas emprendidas

Salgado cree que todas las cajas superarán las nuevas pruebas de resistencia

España recibió ayer un amplio respaldo por parte de los máximos responsables económicos de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el curso del Consejo de ministros de Economía de la UE (Ecofin) celebrado en Gödölló, cerca de Budapest (Hungría). Las manifestaciones de apoyo vinieron sobre todo del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet; del ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, y del números dos del FMI, John Lipsky, que participó en la reunión. El día anterior fue el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, quien valoró los avances realizados por España.

La mejora de las perspectivas españolas hay que situarla, de todas formas, en el contexto de dificultades que todavía atenazan la economía europea, como recordó György Matolcsy, ministro de Economía de Hungría: "Todavía no hemos dejado atrás la crisis del todo". Además, las tensiones políticas en Portugal para negociar el ajuste necesario para obtener la ayuda de unos 80.000 millones de euros de la UE y el FMI reflejan las dificultades existentes. A eso se suma el deterioro del clima social por los sacrificios exigidos, como reflejaron ayer varias decenas de miles de sindicalistas europeos protestando por las calles de Budapest.

Para Trichet, "las políticas de prudencia que se recomendaron y se están aplicando progresivamente son buenas para recuperar el crecimiento y el empleo". El presidente del BCE se refirió expresamente a España para destacar que "ha adoptado decisiones en la buena dirección". El influyente ministro alemán también mostró su convicción de que "España se encuentra en buenas condiciones" y que "los mercados comparten la misma opinión".

En una de las sesiones del consejo, el número dos del FMI, John Lipsky, "comenzó su intervención diciendo que en los últimos seis meses, las noticias más importantes y más positivas que había habido venían de España", según explicó la vicepresidenta y ministra de Economía y Hacienda española, Elena Salgado.

Las tensiones políticas portuguesas, en pleno clima preelectoral por las elecciones anticipadas del 5 de junio, se agudizaron ayer por las manifestaciones de su presidente, Anibal Cavaco Silva, presente en Budapest. Cavaco pidió a la UE que "diera pruebas de imaginación" para aplicar "un programa interino, con el fin de que el próximo Gobierno pueda participar en las negociaciones finales, ya que es el que va a aplicar el programa". La petición del presidente portugués choca frontalmente con la UE, que exige que el plan de ajustes y reformas que tiene que aprobarse el 16 de mayo "debe estar apoyado por los principales partidos políticos".

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, respondió indirectamente a estas manifestaciones al señalar: "Por el bien de Portugal y de Europa, preferiría no tener un debate público y diario con los dirigentes portugueses" sobre el programa de ajuste.

Por otra parte, Salgado expresó su confianza en la solvencia del sistema financiero español al asegurar que todas las cajas de ahorros superarán las próximas pruebas de resistencia que deberán realizarse en los próximos meses y publicarse en junio. La vicepresidenta hizo estas manifestaciones tras conocerse que la Autoridad Bancaria Europea había fijado en el 5% el requisito mínimo de capital para el examen a la banca, que afectará a 90 entidades, de las que 24 son españolas.

Salgado recordó que las exigencias mínimas de capital establecidas legalmente en España son del 8% en general y del 10% para las cajas que no cotizan en Bolsa. "La diferencia entre el 10% el 5% nos permite anticipar que podremos pasar el examen", precisó. Y recordó que España, a diferencia de otros países, había previsto la manera de recapitalizar las entidades incluso por encima del 8%. "Nosotros", dijo, "lo exigimos por ley y lo tenemos disponible", asegurando que los posibles fondos necesarios están disponibles en el FROB, mientras que el resto de países aún no han regulado un fondo para préstamos.

45.000 personas claman contra los recortes

Varias decenas de miles de manifestantes (45.000, según los organizadores) desfilaron ayer por Budapest (a 30 kilómetros de la ciudad donde se celebraba el Ecofin) para protestar contra los planes de ajuste, con fuertes recortes sociales, que exige la UE a varios países europeos. La marcha, organizada por 45 sindicatos de 22 países, tenía como lema: "No a las políticas de austeridad, por la Europa social y por un salario y empleo justos".

John Monks, secretario general de la Confederación Europea de Sindicatos, abogó por "reducir la presión contra Irlanda, Grecia y Portugal", porque, a su juicio, "estos países tienen más necesidad de mano tendida que de un puñetazo".

El secretario general de CC OO, Ignacio Fernández Toxo, definió la manifestación como "una contestación general contra las políticas de recortes". Para Cándido Méndez, de UGT, "la situación de Portugal, al igual que la de Grecia e Irlanda, es consecuencia de las políticas de ajuste de la UE". Portugal es, a su juicio, "la expresión más brutal de la política de ajuste".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de abril de 2011

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