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Crítica:LIBROS | Narrativa

La tía Mame / La tieta Mame

Cuando Truman Capote publicó Breakfast at Tiffany's en 1958, al autor le encantaba repetir que su Holly Golithly era una mezcla de Lolita y Auntie Mame. Todos sabemos que la primera es el personaje de Nabokov, pero la segunda es la protagonista de la presente novela, una criatura esnob, elegante y estrafalaria, que es tan rica, culta y sensual como ingenua, caprichosa y sentimental. O sea, la típica señora que nos encantaría tenerla como tía, pero que nos horrorizaría si fuera nuestra madre. La novela es una burla despiadada de los ricos norteamericanos, representados por sureños millonarios, los compañeros universitarios del narrador, arribistas como los Upson, las insoportables hermanas Maddox y la misma tía Mame, quien hace el ridículo cada vez que protege a escritores, madres solteras, pijos descarriados y huérfanos gamberros. Tampoco salen bien parados los trepas sin estilo ni educación, de donde se desprende que La tía Mame no es un ataque contra la riqueza sino contra el mal gusto. El problema -¡ay!- es que ya no se sostiene que vivir en Park Avenue sea de horteras y hoy hasta los ricos-ricos amueblarían sus casas de Sloane o de Altman, los Ikeas neoyorquinos de los cincuenta. Publicada hace unos años por Punto de Lectura bajo el título de Mi tía y yo (2006), La tía Mame regresa rescatada por Acantilado y uno agradece la ventana que nos abre a los abolidos salones del Middle East Side, las referencias entrelíneas a las crónicas de Joseph Mitchell y el botiquín de primeros auxilios de etiqueta que atesora la tía Mame. Lo demás también es caviar, pero caducado.

La tía Mame / La tieta Mame

Patrick Dennis

Traducción de Miguel Temprano García / Francesc Parcerisas

Acantilado / Quaderns Crema

Barcelona, 2010

347 / 384 páginas. 19,50 euros

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de marzo de 2011

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