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Reportaje:

El profesor gallego de Picasso

Viana do Bolo dedica un museo al pintor y político Severino Tiberio Ávila

El 6 de abril de 1881 Florentino Cuevillas firmaba en la revista La Ilustración Gallega y Asturiana un artículo en el que celebraba la llegada de la primera locomotora a Ourense. El texto iba acompañado de un grabado que recreaba la entrada en la ciudad de aquella Nosa Señora de ferro, tal y como la cantó Curros Enríquez. La estampa aparecía firmada por Tiberio Ávila, un ex-diputado republicano de Viana do Bolo que, desde su cargo en las Cortes, había impulsado aquel proyecto años antes.

El pintor y político Severino Tiberio Alonso de Ávila es considerado por su biógrafo, el historiador Manuel Carrete, "un filántropo, amante de Galicia y una de las figuras más trascendentales de la diáspora gallega". Nació en Viana do Bolo en 1843 y allí trascurrió su infancia y juventud hasta que se trasladó a Madrid para iniciar estudios de farmacia. Ya en la capital se presenta a un concurso de la Diputación de Ourense y consigue una beca para estudiar pintura en la Academia de San Fernando. Así, comienza a cultivar su vocación verdadera, la pintura, e incluso realiza un retrato del rey Amadeo de Saboya.

En la Primera República inició la lucha contra la "fiesta nacional"

Con Rof Codina, ayudó a purificar la raza de la vaca rubia gallega

Con el advenimiento de la Primera República, Tiberio Ávila regresa a Viana do Bolo e inicia su carrera política. Obtiene un acta de diputado en las Cortes republicanas por la circunscripción de Valdeorras, cargo que ejercerá durante casi un año y desde el que luchará por la modernización de Galicia. Su aportación más controvertida a la política del momento fue la puesta en marcha de la primera campaña para la eliminación de la llamada "fiesta nacional". "La repercusión de su propuesta parlamentaria fue tal que, en las plazas, cuando algún torero lo hacía mal, desde las gradas se le gritaba: "¡Maleta! ¡Si tú no lo haces mejor, llamamos a Don Tiberio!", señala Carrete. Ávila fue víctima de feroces críticas por parte de los amantes del toreo y fue objeto de numerosas caricaturas en la prensa de la época por pintar una colección de cuadros en la que parodiaba lo que llamaba la "fiesta irracional".

Tras la caída de la República, y con la restauración borbónica, Tiberio Ávila consigue una plaza de profesor de Anatomía y Fisiología en la Escuela Superior de Bellas Artes e Industria de Barcelona. Entre sus alumnos figuraba nada más y nada menos que el después ilustre Pablo Picasso. "En la mayor parte de las biografías del pintor aparece la figura de su profesor Don Tiberio de quien, al parecer, guardó un grato recuerdo", afirma Manuel Carrete. Para el historiador, los estudios anatómicos impartidos por Ávila desde la escuela barcelonesa ejercieron influjo en el primer Picasso.

Desde Barcelona la actividad de Tiberio Ávila con respecto a su Galicia natal fue incesante. "Añoraba su tierra y llevaba el nombre de Viana do Bolo por donde iba", declara Carrete. En la capital catalana, contribuye a la creación del Centro Gallego el 7 de abril de 1892. Y en 1917 inicia una campaña para obtener donativos entre la emigración gallega en Cataluña y recauda un millón de pesetas de la época. Su objetivo era dedicar aquel dinero a la modernización de la agricultura de Galicia en el momento de mayor auge del agrarismo. Junto a Benigno García Neira, entonces presidente del Colegio de Veterinarios de Barcelona, inician una serie de estudios para los que cuentan con el veterinario catalán Juan Rof Codina, creador de la Gran Clínica Veterinaria de Lugo, la primera clínica profesional de Galicia. "Entre los tres lograron purificar una especie de vaca propia, la rubia gallega", señala Carrete.

En los años venideros, luchó junto a otros ilustres emigrantes gallegos afincados en la capital catalana por unir Galicia con Barcelona por ferrocarril, con el fin de abrir el mercado catalán al vacuno gallego. También intentó dotar de material a las escuelas laicas de la comarca de Valdeorras mediante el envío de lotes de libros. Fallece en Barcelona en 1932.

Ahora, cuando se cumple año y medio desde que el Ayuntamiento de Barcelona decidiera dedicar un jardín en su nombre en el distrito de Nou Barris, Viana do Bolo se suma a este reconocimiento y ha decidido erigir un museo a su hijo ilustre en la torre medieval de la localidad. En el recinto, recién inaugurado, el visitante podrá contemplar algunos de sus cuadros y grabados, manuscritos procedentes de su biblioteca y objetos personales del pintor y político. Por su parte, el historiador Manuel Carrete, catalán hijo de emigrantes gallegos, sigue investigando para verter luz sobre la vida y obra de Ávila. Está intentando comprobar si un boceto que se conserva en el Museo Picasso de Barcelona del cuadro La Caridad puede ser en realidad del pintor gallego. "El bosquejo coincide casi a la perfección con algunos dibujos de un libro sobre anatomía del profesor Don Tiberio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de marzo de 2011