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Reportaje:

Arquitectura rural en ruina

El arquitecto Miguel del Rey constata la pérdida de patrimonio valenciano tras reeditar un estudio publicado en 1998 sobre construcciones tradicionales

El patrimonio rural valenciano ha ido cuesta abajo en los últimos 13 años. Así lo cree el arquitecto Miguel del Rey (Altea, 1948), ex catedrático de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de Valencia, que acaba de reeditar el libro Arquitectura rural valenciana (Galerada, 2010), en el que se constata "el grado de ruina del patrimonio rural y la transformación del paisaje agrario". El libro se editó en castellano en 1998, y 13 años después la visita a las construcciones tradicionales para fotografiarlas de nuevo ha permitido al arquitecto sentenciar: "La ruina de la arquitectura rural es lamentable".

El experto lamenta que mientras en otras autonomías, como Cataluña o Baleares, con una arquitectura similar, o Andalucía -todas ellas "con mayor raigambre a lo atávico, a la tierra"- se ha prestado mayor atención a la conservación y restauración de las construcciones, en la Comunidad Valenciana se ha dado poco valor al patrimonio rural.

La obra de Del Rey es casi un catálogo, una clasificación de casas según su tipología, donde se radiografía la forma de las construcciones y su distribución a lo largo de la Comunidad. Por ejemplo, una masía y una alquería pueden ser el mismo edificio en esencia, tener la misma estructura, aunque una esté en la montaña y otra en una zona de regadío.

Y el estudio de Del Rey también destaca por otra particularidad: "Si no tomas medidas y no haces el dibujo no sabes cómo era la casa". Por eso el volumen acabó consolidándose como una obra de referencia, porque él se metió en esas construcciones y levantó planos que permitían una mejor clasificación. Una herramienta que incluso ha podido ayudar a aquellos arquitectos que quisieran hacer una rehabilitación más respetuosa de una vivienda. De hecho, la razón fundamental de la reedición es que el libro se agotó rápidamente y desde hace años circula por las facultades en fotocopias.

En estos años de destrucción, Del Rey lamenta la destrucciónsobre todo en tres comarcas. En primer lugar, en las Marinas, su tierra natal, donde están desapareciendo a pasos agigantados los riusraus, "la última casa tradicional surgida en la Comunidad Valenciana. Se trata de unas viviendas con porches abiertos dedicados al secado de la pasa. "La idea de confort ha afectado mucho a estas construcciones".

En segundo lugar apunta a L'Alacantí, donde muchas de las casas de la huerta de San Juan y de Mutxamel, con clásicos como la casa torre, han desaparecido en esta década. "Y las que quedan, la ciudad las ha fagocitado en los últimos años, se han quedado desvinculadas del territorio".

Y por último, en L'Horta de Valencia, donde han desaparecido gran parte de las construcciones vinculadas a la huerta de Valencia. En ese sentido, Del Rey señala que el patrimonio arquitectónico rural valenciano más rico era el de esta zona, ya que las grandes familias que habitaban en Valencia tenían también sus propias alquerías, acordes a su poderío. El experto explica que se han salvado algunas alquerías pero desvinculadas del territorio, y la pérdida de la escala humana hace que no tengan sentido. Y apunta la oportunidad perdida de haber recuperado todas las alquerías del antiguo camino del Pouet, donde ahora se levanta Nou Campanar. Se trata de construcciones que hubieran servido para ver su evolución a lo largo de los siglos.

Del Rey lamenta que su estudio no hubiera valido para poner en valor estas construcciones: "Mucha arquitectura ya solo queda en este libro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de marzo de 2011