Los rescates en la montaña se cobrarán en caso de riesgo o de imprudencia
El helicóptero, a 2.244 euros la hora
El Gobierno vasco sólo cobrará los rescates en montaña a aquellas personas que realicen recorridos de alto riesgo o salgan al monte en condiciones meteorológicas adversas. El precio del rescate en estos casos variará según los medios humanos y materiales empleados: la hora de helicóptero costará 2.244 euros y la hora de un profesional 37 euros. El Consejo de Gobierno aprobó ayer la reforma de la Ley de Tasas y Precios Públicos, y la remitirá de forma inmediata al Parlamento.
No habrá excepciones en cambio para las personas que practiquen 43 deportes o actividades al aire libre consideradas "peligrosas". La lista es muy larga y se incluyen modalidades como submarinismo, windsurf, surf, rafting, piragüismo, remo, navegación con embarcaciones, descenso de cañones, puenting, escalada, quads, ciclismo de montaña sin casco protector, esquí y snowboard de montaña, y travesía de natación. Otras actividades incluidas en la lista son flysurf, esquí acuático, wakeboard, wakesurf, skurfer, motos de agua, bodyboard, kite buggy, goming, hydrospeed, espeleología, motocross, vehículos a motor en montaña, raid hípico, marchas y turismo ecuestre, motos de nieve, paraski, snowbike, mushing, skibike, aerostación, paracaidismo, salto base, vuelo de ultraligros, vuelo en aparatos con motor y sin motor, parapente, ala delta y parasailing.
Ingresos por tasas
La reforma introduce cambios técnicos en la norma vigente y actualiza unas tasas y precios públicos que generan aproximadamente el 0,4% de los ingresos de la Administración autonómica (el presupuesto de 2011 prevé ingresos de 42 millones por este concepto).
La reforma, en caso de aprobarse, implicará la creación de tres nuevas tasas y la supresión de cuatro. La principal novedad será la creación de una nueva tasa por rastreo, rescate o salvamento y va dirigida a costear la movilización de recursos humanos y materiales para rescatar a personas. Otras dos tasas de nueva creación son por la concesión de la etiqueta ecológica de la UE (153 euros) y la tramitación de las solicitudes de evaluación para la acreditación del profesorado por la Agencia de Evaluación de la Calidad y Acreditación del Sistema Universitario Vasco (42,84 euros).
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Archivado En
Últimas noticias
Antonia San Juan acaba el año con buenas noticias sobre su cáncer: “Estoy curada”
El villancico con toque extremeño de Estopa con Chenoa para las campanadas de RTVE en la Puerta del Sol
Hallado el cuerpo del montañero atrapado por un alud en Huesca
Varios muertos por una explosión en el bar de una estación de esquí en Suiza
Lo más visto
- Jubilarse a los 66 años y 8 meses llega a su fin: la nueva edad de retiro de 2026
- Un petrolero perseguido por Estados Unidos en el Caribe pintó una bandera rusa en un intento de escape
- Sandra Barneda: “Eso de las izquierdas y las derechas es arcaico, un pensamiento que solo sirve para marcar distancias”
- El vestido de Cristina Pedroche en las Campanadas 2025: un traje hecho con sus anteriores estilismos y en recuerdo a las personas con cáncer
- Crece el “analfabetismo religioso”: dos de cada diez catalanes no saben qué se celebra en Navidad




























































