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Reportaje:Diseño

Un escultor capaz de aligerar el hierro

La galería Il.lacions muestra los trabajos del herrero-interiorista Miquel Subiràs

Una mesa de 16,5 metros de longitud, un asiento de 2.800 kilos, cintas-filtro de tres toneladas... los muebles metálicos de Miquel Subiràs (Vall de Bianya, 1971) son piezas rotundas -"de la tierra", indica- que buscan "ser admirados cuando no se usan". Hoy Miquel Subiràs dirige su propio estudio (con dos arquitectos y dos diseñadores), pero la relación con el hierro, como material ancestral "capaz de sentenciar su permanencia a la tierra por una mera cuestión de peso y de reflejar el paso del tiempo en su piel" se remonta a sus primeros trabajos como herrero en el estudio de arquitectura RCR.

Subiràs trabajó 13 años con los arquitectos más famosos de Olot y uno de los más notables despachos de España. Fue jefe de obra de proyectos como el pabellón de baño de Olot, el restaurante Les Cols, o una retahíla de casas (la Fuelle, la M-Lidia o la casa para un Herrero) que firmó RCR de Aranda, Pigem y Vilalta. De Subiràs es la mesa de 2.900 kilos capaz de sentar a 44 comensales en el restaurante Les Cols, un icono del diseño artesanal. Y fue precisamente en ese proyecto donde empezaron "a experimentar por primera vez con intensidad la relación hierro-diseño", explica. Corrían los últimos años de la década de los noventa. Luego, en 2008, Subiràs decidió independizarse y abrir estudio propio: MSB.

El diseñador elogia la capacidad del metal para retratar el paso del tiempo

Así, este herrero-diseñador-interiorista (formado en la escuela de arte y diseño de Olot) es también escultor. Y lo demuestra en los encargos más recientes, como la atmósfera de chapas suspendidas con la que envolvió la tienda Mon Petit de Andorra, una envoltura que lleva ritmo, calor, dinamismo y, no es broma, ligereza (a pesar de las tres toneladas que pesan las lamas) a una tienda de ropa infantil. Desde MSB busca "una relación entre forma y función que se acerca a la escultura". Le interesa derribar las barreras entre el diseño y el arte, entre la función y la contemplación. Y reivindica el trabajo del herrero-escultor en la línea de artistas como Richard Serra, capaces de transformar la percepción del espacio.

¿Cómo puede el hierro resultar ligero? Subiràs y su equipo manejan grosores de dos y tres milímetros para superficies muy largas. "En Montagut (Girona) empezaremos un centro social con cubierta de tubos de hierro y acero corten de tres milímetros de grosor. Pesará 30.000 kilos, pero se fundirá en el paisaje, desaparecerá". Y no hay nada más ligero que desaparecer. Más allá de explicar cómo lo pesado puede ser liviano, Subiràs insiste en el calor del hierro "como material proveniente de la tierra" y en su capacidad para contar historias y retratar el paso del tiempo (oxidados, biológicos o bañados en ceras).

Hace unos meses, inauguró en Olot el café 6T7, con mesas y asientos en hierro rojizo de 2.400 kilos de peso. Ahora, fuera de contexto, la exposición La piel del hierro, en la galería I.lacions de Barcelona, muestra algunas de esas piezas pensadas para un lugar específico. Y, desdiciendo un argumento de la escultura específica, explica cómo funcionan fuera de ese marco, demostrando que el diseño puede ser escultórico y la escultura, funcional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de febrero de 2011