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Arrestado al salir de una joyería donde acababa de robar

Claudio O. S., de 35 años y de nacionalidad rumana, inició su huida a la carrera, después de dejar maniatados a los empleados de una joyería del barrio de Salamanca. Pensó que había dado un buen golpe ya que en la bolsa llevaba 400.000 euros en alhajas. De lo que no se percató es de que uno de los trabajadores logró liberarse y alertó a dos policías nacionales que estaban al lado del establecimiento y que lograron arrestarle en flagrante, con el botín aún caliente.

Los hechos ocurrieron a las diez de la mañana del lunes cuando los dos policías, pertenecientes a la sección de motos de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana, vieron a un hombre que iba corriendo por la calle de Hermosilla. Llevaba en la mano una bolsa amarilla. Detrás de él iba otro que gritaba: "al ladrón, al ladrón". Los agentes salieron detrás del sospechoso, le detuvieron tras perseguirle por las calles adyacentes y comprobaron que llevaba alhajas que acababa de robar en una joyería cercana.

Según explicaron tras el suceso los trabajadores, el hombre entró y les obligó pistola en mano a que le entregaran todas las joyas del establecimiento. Amarró los pies y las manos de los empleados con cinta adhesiva. Bajó al sótano y abrió la caja fuerte, de la que extrajo el resto de las joyas.

Justo cuando salía del local, arrojó el arma de fuego al suelo mientras decía a los trabajadores: "Ahí os la dejo, os la regalo". Uno de los empleados logró liberarse de las ataduras y salió a la calle pidiendo auxilio a gritos. El detenido tiene un antecedente por un hurto. Está pendiente de pasar a disposición judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de febrero de 2011