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Arco versión 3.0

La feria madrileña cumple tres décadas y se enfrenta al desafío de su supervivencia. Un nuevo director y una reconfiguración son los pasos para salir adelante o resignarse al segundo plano

Arco estuvo al borde del colapso el año pasado con la dimisión de su anterior directora, Lourdes Fernández, la rebelión de las galerías y una serie de agrios desencuentros con los organizadores. Se nombró nuevo director a Carlos Urroz, un candidato de consenso, y este tomó varias medidas de choque para reconvertir la feria madrileña y hacerla recobrar, si es posible, un lugar entre las principales ferias internacionales. La consolidación de ferias jóvenes como Miami Art Basel y Frieze (Londres), junto a la resurrección de la Fiac (París) ha restringido el interés por acudir a Madrid. Con cada vez menos galerías de peso en el panorama mundial e incluso la deserción de algunas de las principales de España, demás de la reducción de presupuestos para adquisiciones en las instituciones públicas (las más compradoras de la feria) la situación es de difícil remedio.

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Para empezar, la 30ª edición de Arco es más compacta, se desarrolla en solo dos pabellones de Ifema y cuenta con un total de 197 galerías. Se han eliminado programas especializados como Performing Arco, Expanded Box y Cinema Loop para concentrar la atención en las galerías. Además del país invitado, Rusia, habrá una sección de Solo Projects: Focus Latinoamérica, con 16 artistas de ese ámbito seleccionados por tres comisarias, y una dedicada a jóvenes galerías europeas, con 20 invitadas. Por otro lado, se ha ampliado el programa de debates y foros en los que participarán expertos de diferentes sectores del mundo del arte.

Se trata, a grandes rasgos, de potenciar la presencia extranjera, en especial la europea, frente a la española, así como de profesionalizar el cometido de la feria y dar preferencia a las visitas de interesados del sector y coleccionistas por encima de la afluencia masiva de público. El año pasado la visitaron 148.000 personas.

Pero mientras Arco se reduce con el fin de fortalecerse, las ferias satélites se presentan como alternativa para galerías que no entran en la selección de la primera, tal como sucede en torno a otras grandes ferias de arte. Porque la supervivencia de Arco no solo implica a la propia feria, sino a todo el sistema artístico madrileño (y en gran medida de otras regiones), que realiza la mayor parte de las ventas del año en esos pocos días de feria.

Por un lado, los museos, salas de exposiciones y galerías suelen reservar sus mejores exposiciones para estas fechas. Por otro, este año hay cinco ferias paralelas a Arco: JustMad (en esta, su segunda edición, se celebra en la calle de Velázquez, 29), con 52 expositores de 12 países, pretende aglutinar el arte contemporáneo emergente e inaugura también un espacio para el diseño en JustMad Design y otro para el arte sonoro en el metro de Madrid, titulado Metro Sound. Art Madrid (Pabellón de Cristal de la Casa de Campo) reúne en su sexta edición a 61 galerías. Mantiene su sección de arte joven, con otras 13 galerías, y presenta por primera vez 9 instalaciones artísticas. MadridDeArte (Palacio de Congresos) llega a su décimo año abriendo su entrada principal por los jardines del paseo de la Castellana, en los que se instalarán esculturas. No solo se presentan galerías comerciales sino también artistas individuales con sus obras. Y por último, FLECHA (centro comercial Arturo Soria), que surgió en 1991 como siglas de una Feria de Liberación de Espacios Comerciales Hacia el Arte. Lo que le faltaba a Arco, según ellos. Desde entonces se ha convertido cada año en un espacio para que se vean las obras de los artistas, en esta ocasión 53, entre los que se cuentan Ouka Leele, Ceesepe y El Hortelano.

Se calcula que esta oferta durante el mes de febrero atrae un turismo importante. Arco lidera ese movimiento y es de esperar que esta reconversión, tres décadas después de su inicio, consiga mantener o mejorar esa situación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 2011