Entrevista:PACHO MATURANA

"España te encanta, te acaricia, te seduce"

"Permítame que me documente", responde Pacho Maturana (Quibdó, Colombia; 1949), director técnico de Colombia, al solicitarle la entrevista. Como si no le bastara con haber entrenado 25 años en ocho países, a nueve equipos y cinco selecciones.

Pregunta. ¿A qué entrenador admira?

Respuesta. Me reflejaría en Guardiola. No por el hecho de que gane, sino porque tiene un mensaje con el balón y con la actitud, siempre la palabra justa, sin ninguna prepotencia. También me gusta Wenger, que tiene suerte porque se lo aguantan todo: siempre quiere jugar y, si pierde, listo y sigue. Cappa tiene muchos seguidores porque es coherente y comprometido con la estética.

P. ¿Es Michels el padre del estilo del Barcelona y de la selección española?

"Su corona mundial invita a que lo intentes: el respeto al juego y al rival, la humildad..."
"El Milan de Sacchi era un abuso de poder, una asfixia. El Barça actual es poesía"

R. Yo creo que sería más bien Cruyff. Michels representaba la asfixia y el sometimiento al contrario. España te encanta, te acaricia, te seduce.

P. ¿Qué supuso la coronación de España en el Mundial?

R. Una invitación a que lo intentes: los modales, la manera de ser, el respeto al juego y al rival, humilde incluso en la derrota... Perdió contra Suiza y no hubo drama: sabía que existe la posibilidad de perder. Un mensaje que trasciende del fútbol.

P. ¿Y el fútbol colombiano?

R. Hubo una camada que salió sin terminar, invadió los mercados internacionales y va alcanzando su madurez: los Falcao, Adrián Ramos, Romero, Abel Aguilar, Zapata, Yepes y Giovanni Moreno, que es especial. Si se trabaja alrededor de una idea, se logrará una plaza para el próximo Mundial, previo paso por la Copa América. Estos chicos recuerdan el legado del pasado. En la sub 20 llegan Muriel, Rodríguez, Cabezas, Arias... Es agradable verlos jugar. Ya no son tan espigados, sino que intentan salir jugando, respetando el balón y el juego. Hay entusiasmo por lo que viene.

P. ¿Qué equipos le gustan de Sudamérica?

R. Estudiantes, Vélez, Internacional y la Liga de Quito.

P. ¿Qué tipo de jugador fue?

R. Un defensa central que ganaba al contrario por posición e intuición, muy comprometido con el balón. Mis entrenadores fueron Bilardo y Zubeldía, que venían de Estudiantes de la Plata y años después yo entrené a su gran adversario, el Gimnasia y Esgrima.

P. Con ideas distintas.

R. Ellos me dieron la base del profesionalismo y el trabajo.

P. ¿Tiene el jugador argentino una idiosincrasia?

R. Sí. Conoce el juego, va de frente, es leal y trabajador.

P. También entrenó a Perú, Costa Rica y Ecuador.

R. El peruano tiene una gran riqueza técnica. Suena el balón cuando lo conduce. Pero el entorno es complicado. El costarricense no tiene esa sutileza técnica, pero sí una condición humana fantástica. Y los ecuatorianos son prácticos y más directos y fuertes genéticamente que los colombianos, aunque con menos técnica.

P. ¿El lugar más exótico donde entrenó?

R. Arabia Saudí: los jugadores elegían si entrenarse o no.

P. ¿Su etapa en el Valladolid?

R. Del Bosque estuvo siguiéndonos y le dijo a Ramón Mendoza que nos fichara para el Madrid. Cuando llegué, era un pecado jugar con dos pivotes en el centro del campo. Solo jugaba uno.

P. ¿Y en el Atlético?

R. Trabajé con honradez y, con las lesiones, traté de buscar soluciones en la cantera a pesar de que Jesús Gil me ofrecía fichar estrellas. Teníamos la base con Caminero, Simeone y Vizcaíno, pero llegaron las lesiones, no los resultados.

P. La Colombia que dirigió tuvo una identidad que perdura.

R. No había prisas. El balón iba atrás, al costado. Era una manera de comunicarse con él. No éramos tan contundentes como España o el Barça. Nos defendíamos tratando bien el balón y atacábamos enamorando con nuestra capacidad individual.

P. Ya no hay talentos como Valderrama.

R. No estoy de acuerdo. Colombia siempre tuvo grandes talentos, pero no fueron a un Mundial y no se les conoció. Mis jugadores no fueron una generación espontánea, sino fruto del trabajo y la valentía de un presidente que nos permitió seguir con esa idea. Marcamos un estilo.

P. ¿Algún reproche?

R. Ninguno. Mucha gente cautivada encajó un golpe en el Mundial de 1994 porque llegamos como favoritos, pero fuera de forma. La habíamos alcanzado en la clasificación. Después se fue al garete. Le ocurrió a la Argentina de Bielsa en el de 2002.

P. Al frente de Atlético Nacional, ganó la Copa Libertadores en 1989.

R. Fue la base de la selección colombiana. Un grupo cuya amistad perdura. La memoria es asesina y hay que recordar no solo que se ganaba, sino cómo se hacía, dejando un mensaje.

P. Ese equipo perdió después la Intercontinental en los penaltis ante el Milan de Sacchi. ¿Es comparable al actual Barça?

R. Se parecen en que antes muchos querían jugar como el Milan y ahora muchos quieren jugar como el Barça. Hay equipos que ganan y nadie quiere jugar como ellos. El Barça es poesía y seducción. No te gana machacándote. El Milan era un abuso de poder, una asfixia al rival. En esa final, hay que considerar que llegamos después de tres meses sin entrenarnos por la situación sociopolítica en nuestro país.

Pacho Maturana, durante un entrenamiento de Colombia.
Pacho Maturana, durante un entrenamiento de Colombia.REUTERS

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 09 de febrero de 2011.

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