Reportaje:

"No soy solo la T"

Tras entrar en la lista de Tomás Gómez, la actriz y activista Carla Antonelli puede ser la primera transexual que ocupe escaño en un Parlamento regional

Después de las elecciones autonómicas del 22 de mayo, Carla Antonelli puede ser la primera transexual que ocupe un escaño en un Parlamento regional en España. Tomás Gómez anunció ayer que la actriz, defensora de los derechos de gais, lesbianas y transexuales, irá en la lista del PSM a la Comunidad. Una lista que, según Gómez, "es la que más se parece al conjunto de la sociedad". El fichaje, dijo Gómez, supone "una coherencia con lo que representa un proyecto político plural, abierto y con vocación de representar a la mayoría de los madrileños". Su contrincante Esperanza Aguirre, la presidenta regional, aseguró que le parece "perfecto" que "cualquier persona que quiera representar a los madrileños, cualquiera que sea su orientación sexual, pueda hacerlo".

"Tengo mucho que aportar en temas culturales y sociales"
"Hay que desarrollar en la comunidad la Ley de Dependencia"

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Hay dos datos que no se pueden obtener de Carla Antonelli ni bajo tortura: su edad -coquetería de actriz- y el nombre que ha figurado hasta 2007 en sus papeles oficiales. Ese nombre masculino del que se deshizo en 1977, cuando salió de su pueblo natal (Güímar, Tenerife).

Antonelli aterrizó en Madrid en 1979, dispuesta a convertirse en una estrella. Había estudiado dos años de declamación e interpretación en el conservatorio de Santa Cruz de Tenerife. Pero, cabezota y atrevida, quiso aprovechar su visibilidad para lanzar su mensaje. Ya en una entrevista de 1977 fue llamada por el periodista "la travesti política". "Ya entonces era socialista", afirma Antonelli. En su campaña por la visibilidad, en 1980 grabó el primer documental temático sobre transexualidad que se emitió en TVE.

La actriz tuvo que luchar para salir adelante. Era la época de la Transición, y durante mucho tiempo fue un personaje extraño e incómodo de los circuitos del espectáculo más marginal.

En 1997 entró a formar parte de manera activa en el PSOE, siendo coordinadora del Área Transexual del Grupo Federal del PSOE. Estuvo en el puesto hasta 2007. Fue una época en la que Antonelli era su propia secretaria y su encargada de prensa. Ella misma llamaba a los medios para intentar que "sus temas" salieran en los periódicos.

Aquel año de 2007 fue, probablemente, el año más importante de su vida. En abril fue una de las primeras personas transexuales que consiguió que sus papeles oficiales (DNI, padrón) la recogieran como la mujer que hacía décadas que ella sabía que era.

Llegar hasta ahí no fue fácil. Cuando ya tenía la ley de identidad de género al alcance de la mano, el Gobierno de Zapatero intentó congelar la iniciativa. Se acercaban las siguientes elecciones, y el PSOE pensó que podía dejar la medida para la siguiente legislatura. Ahí, Antonelli se plantó. Amenazó con una huelga de hambre, y consiguió que muchos otros activistas anunciaran que la iban a secundar. La ley -la más avanzada del mundo, ya que da prioridad a la prueba de vida (que uno viva de acuerdo con el sexo y nombre que quiere inscribir) sobre la cirugía- salió adelante, pero Antonelli se dejó algunos jirones por el camino. Entre otros, se resintió su relación con el partido. La activista aprovechó una oferta de trabajo (el papel de Gloria, una mujer transexual que tiene a su cargo una niña en la serie de Antena 3 El síndrome de Ulises) para dejar su cargo sin dar un portazo. Después llegó su mayor éxito profesional: el papel de corifeo en la Lisístrata que se representó el año pasado en el teatro romano de Mérida.

"Al volver a Madrid, estaban las primarias en marcha", recuerda. Antonelli apostó por Tomás Gómez. "Me ha devuelto la ilusión por la política", dice. Ahora irá en su lista. Es la última confirmada, después de Amparo Valcarce, Juan Barranco, Maru Menéndez, José Manuel Freire, Enrique Cascallana, Isabel Peces-Barba, Eusebio González y José Cepeda.

Ayer, con el móvil en una mano y el fijo en la otra, intentaba atender a todos los periodistas. Y tejer el que va a ser el germen de su mensaje. "No soy solo la T", dice en alusión a la inicial del colectivo al que irremediablemente pertenece, aunque enseguida plantea la necesidad de retomar la ley integral para la atención de las personas transexuales que el PP rechazó esta legislatura. "Hay que consolidar las unidades de género [los centros donde se presta atención médica a los tran-sexuales]. Y hay que promover la discriminación laboral positiva". Espera que su ejemplo sirva para "romper estereotipos, para animar a los empresarios a que contraten sin miedo".

Pero no se quiere quedar ahí. "Tengo mucho que aportar en la cultura y los temas sociales". "Y en el paro, en la economía, en que en Madrid se desarrolle la Ley de Dependencia, que tantos puestos de trabajo puede crear en esta comunidad", afirma.

Ahora se prepara para la campaña: "Me han dicho que sea yo misma, que esté activa. Y aseguro que lo voy a estar. No sé dedicarme a algo de otra manera".

Del activismo a la política

El caso de Carla Antonelli no es el primero de una persona que se hace popular como activista, y acaba en un partido político.

- Pedro Zerolo. El actual secretario de Movimientos Sociales y Relaciones con las ONG del PSOE llegó al partido en 2005. Su nombramiento fue un golpe de efecto del partido, que lo hizo coincidir con la aprobación de la ley que permitía los matrimonios entre personas del mismo sexo, la reivindicación por la que Zerolo había luchado, como presidente que había sido de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales durante más de 10 años. De hecho, del despacho de Zerolo partió la propuesta y el primer análisis de los artículos del Código Civil que había que cambiar para permitir la plena equiparación de las uniones de gais y lesbianas. El abogado ha sido desde entonces concejal en el Ayuntamiento de Madrid, y en las últimas primarias fue un destacado defensor de la candidatura de Trinidad Jiménez.

- Boti García. Menos éxito tuvo Boti García, expresidenta del Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam). Una vez que dejó el cargo, García fue en las listas para el Congreso de los Diputados por Izquierda Unida en 2004 y 2008, pero no salió elegida.

-Iñigo Lamarka Fuera de Madrid, destaca el caso del Defensor del Pueblo vasco (Ararteko). Lamarka era el presidente de Gehitu (asociación de gays y lesbianas del País Vasco) cuando fue nombrado en 2004 por el Gobierno del PNV. El del PSOE le confirmó en el cargo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0008, 08 de febrero de 2011.

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