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Las consecuencias de un acuerdo histórico

Rajoy quiere acabar con los convenios sectoriales

Critica los "festejos" por la reforma de las pensiones que Merkel aplaude

Dolores de Cospedal insiste en que el PP es el verdadero partido de los trabajadores. Mariano Rajoy remata que "la solidaridad y la justicia social no son patrimonio de ninguna fuerza política". El PP no disimula su intención de suavizar su imagen, de evitar el miedo que aún genera entre una parte de la clase trabajadora. Por eso el líder del PP insistió ayer en colocarse del lado de los trabajadores y criticar los "festejos" por una reforma que "recorta las pensiones a todos los trabajadores".

Sin embargo, Rajoy también quiere ir lanzando alguna propuesta en esta nueva etapa de imagen más constructiva que está desarrollando. Y la que planteó ayer implicaría una guerra abierta con los sindicatos. El líder del PP, que siempre había hablado de fomentar que los convenios se hagan más en cada empresa, planteó ayer indirectamente la eliminación de todos los convenios sectoriales y provinciales, los que regulan los mínimos y sirven sobre todo para evitar abusos en las empresas más pequeñas.

"Nuestra legislación laboral es antigua, viene de la época de Franco", aseguró Rajoy en un mitin en Toledo con Dolores de Cospedal. "Tiene que haber un convenio nacional que fije las bases de los intereses generales y luego las empresas deben fijar sus propios convenios, porque no es lo mismo una empresa en Toledo que otra en La Gomera. Tenemos que ser más flexibles, si lo fuéramos no estaríamos como estamos", remató. El sistema de negociación colectiva está en pleno proceso de reforma, y ni siquiera toda la patronal está convencida de plantear una posición tan dura como la de Rajoy.

El líder del PP fue especialmente duro con la reforma de las pensiones precisamente el mismo día en que Angela Merkel, que estaba en Madrid, y Nicolas Sarkozy, en París, socios del PP, alaban a Zapatero por sus reformas. Fuentes del entorno de Rajoy insistían en que es lógico que Merkel aplauda a Zapatero en público y que si tiene que darle "algún tirón de orejas" por su política económica lo hará en privado. Rajoy no ha intentado siquiera reunirse con Merkel porque, según su entorno, era una visita relámpago y ya se ven en Bruselas.

La cúpula del PP insiste en privado en que tiene una "predisposición positiva" con la reforma, esto es, que votará sí, pero Rajoy en público no ahorró críticas. "Están celebrando el recorte de las pensiones el mismo día en que conocemos los datos del paro. Es una falta de respeto a pensionistas y parados. Zapatero, en vez de celebrar, debería estar escondiendo la cara por vergüenza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de febrero de 2011