La subida de la luz y de los alimentos eleva el IPC al 3,3% en enero

El crudo de petróleo encarece los carburantes, que atizan de nuevo la inflación

Consumo congelado y precios calientes. Los primeros datos sobre la evolución de la inflación en enero ahondan en la paradoja. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), que por primera vez publica un adelanto del IPC mensual, la subida interanual de los precios llegó al 3,3% en el arranque del año, tres décimas por encima de cómo cerró 2010. La cotización del petróleo sigue al alza, pero esta vez, la escueta nota del INE atribuye el repunte de la inflación al aumento de precios de la electricidad y los alimentos.

Los analistas ya sabían que los precios del consumo iban a subir otro escalón en enero. En esta ocasión, la predicción entrañaba poca dificultad: con el inicio del año, entraban en vigor las nuevas tarifas de la electricidad (un 9,8% más) y del gas natural (un 4% más), con impacto inmediato en el presupuesto de las familias. La mayoría de los expertos había anticipado un repunte de tres décimas en el IPC solo por el incremento de los precios regulados.

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El otro foco inflacionista irradia desde los mercados de materias primas. Si el precio del petróleo dio un estirón al final de 2010, en enero esa tendencia se mantuvo, con la cotización por encima de los 95 dólares. Casi nadie cree que desaparezca de repente, más bien al contrario: ayer el precio del baril brent rompió la barrera de los 100 dólares, un nivel que no alcanza desde el verano de 2008. La presión de EE UU para buscar una solución negociada a la revuelta popular contra Hosni Mubarak en Egipto frenó, durante unas horas, las apuestas alcistas y ancló el precio en los 99 dólares.

Pero, a falta del detalle del IPC que se dará a conocer en dos semanas, el INE revela que esta vez el protagonismo en el repunte de precios recae en los alimentos, y no en el petróleo. En enero de 2010 también hubo un repunte del crudo, lo que atempera la comparación interanual. El precio al consumidor de los alimentos, sin embargo, todavía no había reflejado la escalada en los mercados internacionales (sobre todo, en cereales) y el aumento de costes de producción (fertilizantes, pesticidas, transporte), que corren en paralelo al petróleo.

Precios de consumo elevados y crecimiento anémico son la premisa para otro de esos fenómenos a los que los economistas tienen pavor: la estanflación. Pero, para que despliegue todo su poder destructivo, esa situación debe generalizarse a toda la economía y ser persistente en el precio. No es este el caso, según los expertos. "Se espera que la tasa anual de inflación alcance su máximo en febrero, con un valor del 3,37%", anticipa el Instituto Flores de Lemus, que adjudica a su predicción un margen de error de 0,35 puntos. El laboratorio de análisis vinculado a la Universidad Carlos III de Madrid cree también que a partir de entonces habrá una gradual reducción de los precios, hasta rozar el 1% a finales de año. Y apuesta porque la inflación subyacente (que excluye del cálculo a los productos energéticos y los alimentos frescos) no superará en ningún caso el 2%.

La primera publicación de un adelanto del IPC coincide con la habitual difusión del avance del indicador armonizado que se utiliza en la comparación con la UE. Hasta ahora, el avance del indicador armonizado se usaba, por aproximación, como un adelanto del IPC: la variación entre ambos medidores solía ser exigua. Ya no es así: un nuevo reglamento de la UE establece cambios de medición en los precios de vestidos, calzados, frutas y hortalizas. Esos cambios entraron en vigor el mes pasado para el indicador armonizado, pero no para el IPC -el INE los demora a 2012, cuando ya está previsto un cambio de base, para no romper la serie estadística-. Como consecuencia de estos cambios, el indicador armonizado refleja para España una inflación del 3% en enero, seis décimas por encima del promedio de la zona euro, y tres décimas por debajo del adelanto del IPC.

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