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Reportaje:

El archivo inédito de Ouka Leele

La fotógrafa recorre tres décadas de trabajo con una exposición en Cádiz

Ouka Leele es Bárbara Allende Gil de Biedma. Es testigo viviente de los momentos en los que cambiaron las formas de concebir el arte, fue protagonista de la movida madrileña y deudora de unos años de intensidad artística, que sigue explotando. A Cádiz llega ahora un ejemplo de este trabajo recuperado. La fotógrafa, que tras algunos recelos iniciales ha conseguido adaptarse a los tiempos, rescata de su archivo numeroso material que permanecía inédito para convertirlo en una nueva mirada hacia ese pasado. "Nunca tiro un negativo", sostiene en una clara confesión de su fervor por su trabajo y su vocación recicladora.

Tres décadas haciendo y tratando fotografías dan para mucho. Su recolección, resumida en esta muestra de 64 imágenes que ahora acoge la Diputación de Cádiz, es un repaso a su labor artística. Desde sus fotografías pintadas en papel hasta la imagen tomada con su móvil. Por eso su resumen vital trasciende. Porque lo que cuenta ella es también un relato sobre la evolución de la fotografía en estos últimos 30 años. "Cuando vi los avances digitales tuve miedo porque pensé que todo se iba al garete", admite. Pero ahora es una más dominando las técnicas del photoshop.

La muestra reúne 64 imágenes que van del blanco y negro al mundo digital

"Estuvimos un año buscando fotografías que nadie hubiese visto antes. Esta obra es física cuántica y hemos conseguido reunir una comedia humana en imágenes", destaca Rafael Gordon, comisario de la exposición y fiel compañero en la evolución de la fotógrafa. Él es el director de la película La mirada de Ouka Leele, que examina su espiritualidad artística. La autora se sienta ante sus obras como una espectadora. "Tengo un gran respeto a estas fotografías", señala. "Mi meta es expresar la belleza, es algo que tengo dentro y que me sale a borbotones".

La exposición se detiene en jóvenes autorretratos. Da calma en imágenes serenas como la de una chica que tiene entre sus manos un precioso fuelle. Recopila escenas cotidianas compuestas como si fueran poemas. Hay sonrisas de amigas y hasta una pinza convertida en una musa de la humildad.

Las 64 imágenes escogidas son, en realidad, un perfecto resumen para entender las tres más definidas etapas de la fotógrafa. Están sus imágenes en blanco y negro, sus entonces pioneras obras coloreadas y también sus últimos trabajos donde asumió lo digital como una forma más de trabajar. "Antes pintaba con pinceles, ahora con píxeles". Ouka Leele llegó a dejar a un lado la fotografía por la pintura pero regresó animada por los retos de las nuevas tecnologías, que ahora aplica sin falsas justificaciones. "La crisis digital llevó a que los laboratorios dejaran de trabajar. Sentí miedo. Fue entonces cuando en Murcia me pidieron un mural enorme. Le dediqué tanto trabajo que pensé que terminaría en la pintura, como en mis principios". Pero la cámara volvió a ella.

La muestra la ha organizado el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Bellas Artes, y cuenta en Cádiz con la colaboración de la Fundación Provincial de Cultura. Cádiz fue la primera provincia que solicitó la presencia de esta exposición después de su inauguración en el Museo del Traje de Madrid. La muestra Ouka Leele. Inédita inició su viaje en 2008 pero la fotógrafa había prometido hacer una parada en Cádiz. Su barco cargado de baúles de recuerdos, fieles testigos de tres décadas de evolución artística, volverá a zarpar el 5 de marzo. Otro destino le aguarda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de enero de 2011