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Reportaje:Empresas & sectores

¿Quién morderá la manzana?

Wall Street trata de adivinar el futuro de Apple, el gigante de Cupertino, sin su fundador, gurú y presidente, Steve Jobs, al frente

Es la pregunta que recorre estos días por la mente de los inversores y los fans de los artilugios electrónicos de Apple, tras anunciarse la nueva baja médica de su gurú. ¿Sobrevivirá el gigante de la manzana sin Steve Jobs? La respuesta, a la vista de lo sucedido durante los dos años, es afirmativa. Y es que conforme pasan los días y emergen más detalles sobre el estado de salud de Jobs, se tiene más claro que son otros los que realmente llevan las riendas del megagrupo de Cupertino.

Ya van tres bajas desde que en 2004 le fuera diagnosticado un cáncer de páncreas, que tiene una supervivencia de cinco años en el 50% de los casos. Imaginar una realidad sin tan emblemático líder cuesta, incluso sabiendo que su ritmo de trabajo bajó de forma considerable antes y tras el trasplante de hígado en 2009. Y la cuestión de la sucesión en una corporación del tal tamaño, la más grande del sector tecnológico, plantea un serio dilema.

La sucesión en la mayor corporación tecnológica plantea un serio dilema

Cook controla la situación más de lo que parece, según Deutsche Bank

La Apple que fundó junto a Steve Wozniak en 1976 no tiene nada que ver con la Apple Computers que tuvo que resucitar en 1997, tras 12 años de exilio forzado, ni con la Apple Incorporation de comienzos de la pasada década. Apple 4.0 es una empresa muy diversificada, con un negocio que va más allá de la fabricación de ordenadores personales y que se ha convertido en cinco años en un grupo de medios que utiliza sus productos para distribuir contenido.

¿Quién mandará en caso de que Steve Jobs la abandone definitivamente? ¿Se podrá hablar entonces de Apple 5.0? El heredero natural del imperio sería Timothy Cook, el actual responsable de las operaciones globales. Fue él quien se puso a los mandos durante seis meses cuando Jobs se tomó la segunda baja médica en 2009. Cook es su mano derecha, el ejecutor de las ideas que pasan por la cabeza perfeccionista de Jobs. Y en Wall Street lo reconocen como tal.

El ejecutivo, con tres décadas de experiencia en el sector tecnológico, entró en la compañía Apple hace casi 13 años. Venía de otra compañía del sector, de Compaq. Por su cargo, supervisa toda la estructura global de la firma electrónica. Y es evidente que la enfermedad de Steve Jobs le consolidó más. En el parqué neoyorquino se fijan, además, en el repunte del 67% que experimentaron las acciones de la compañía mientras estuvo al frente, como una señal de confianza.

Jobs puede parecer irremplazable. Lo es. Y Cook está más en el control de la situación de lo que pueda parecer con vistas a la galería, como señalan desde Deutsche Bank. Lo que es también evidente es que una compañía tan centrada en la innovación como Apple no puede depender solo de una persona para tener éxito. Necesita de un equipo con talento. Es el mensaje que lanzó Cook a los analistas en la presentación de resultados del último trimestre.

El secretismo que rodea a todo lo que tiene que ver con Apple, incluido el estado de salud de su consejero delegado, es un arma de doble filo. Permite, por un lado, crear una expectación inusual sobre los productos que lanza al mercado. Secretismo que, como admite Cook, está en la clave de su éxito. Pero quizá el gran error de Apple haya sido no mostrar en público que hay otras personas detrás y concentrarse siempre en Jobs.

El icónico Steve Jobs también habla de "equipo" en la carta que dirigió a los empleados el lunes. Y aquí empiezan a surgir otros nombres clave en la estructura de la compañía, como el de Ron Johnson. Es el creador de los Apple Store, donde el consumidor ve y toca los ordenadores Mac y los dispositivos iPod, iPhone y iPad. Bajo su liderazgo se han abierto más de 300 tiendas en el mundo. Como Jobs, es un experto en la presentación de productos.

Otro de los pilares de Apple es Philip Schiller, el director de marketing de Apple. Es el responsable del espectáculo cuando Steve Jobs no está presente. La venta del producto no es suficiente, si no cumple las expectativas del usuario. Y ahí entra en juego Jonathan Ive, el ingeniero responsable de dar forma a los artilugios. Jobs es un obseso del detalle, Ive se encarga de dar vida a ese flujo de ideas que circulan por Cupertino.

Idea, ejecución, presentación y dispositivo. Pero para cerrar el círculo hace falta un elemento más que aglutine todos los elementos del mundo Apple: el programa informático. Jobs supo desde que visitó hace tres décadas el centro de innovación de Xerox en Palo Alto que el futuro estaba en un sistema operativo simple. Y con el paso del tiempo entendió que ese era el vínculo para que se hablen los distintos dispositivos y funcionen como uno.

Y aquí emerge Scott Forstall, responsable de programación del iPhone y ahora encargado de unificar todos los programas que dan vida a los artilugios de la compañía. Como Johnson, Schiller e Ive, Fortstall desempeña un papel vital y eso le coloca entre las personas más importantes de Apple, más allá de Jobs. "Está en buenas manos", valoran desde Barclays, donde no ocultan que el anuncio de la baja fue inesperado y tienen un impacto negativo. -

Estrategia sin carisma

Lo que en principio les falta a todos ellos es el carisma y la personalidad del cofundador de Apple, un elemento clave del éxito reciente de la compañía

de la manzana y para su futuro a largo plazo. Jobs seguirá implicado en las decisiones relevantes. A corto plazo, los analistas de Goldman Sachs no creen que Apple vaya a sufrir, porque cuenta con una estrategia bien definida para los próximos años y una línea de productos nueva.

El problema llegará si los sucesores no son capaces de poner en manos del usuario el producto que quiere y mejor que el de la competencia. Y señalan que Apple es más que una empresa que fabrica ordenadores, reproductores digitales o teléfonos móviles. Es también una compañía de medios, donde la figura de Jobs es un as en la negociación. Ese podría ser el frente que se viera más afectado.

Lo que nadie oculta tampoco es que la ausencia del mago que creó y resucitó a Apple se produce en un momento crítico en el sector tecnológico, donde los grandes rivales, como

Google, Samsung y Microsoft, se esmeran por sacar al mercado nuevos productos que compitan con el iPhone y el iPad. Competencia que se hará más evidente a lo largo de 2011. Es el nuevo capítulo de la intensa historia que se escribe en Silicon Valley. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de enero de 2011

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