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Golpe a la Cosa Nostra en EE UU

800 agentes del FBI y la policía detienen a 127 miembros de siete familias mafiosas de la costa Este

La Cosa Nostra recibió ayer en EE UU uno de los mayores golpes de su historia, con la detención de 127 miembros de siete familias. Los arrestos se produjeron en una vasta área de la costa Este, desde Nueva Jersey, pasando por Nueva York hasta Rhode Island, con acusaciones que van desde la extorsión y el chantaje al narcotráfico y el asesinato.

Los cargos presentados por el Departamento de Justicia afectan a decenas de detenidos en el entorno del popular barrio neoyorquino de Brooklyn, todos miembros de las cinco familias mafiosas que operan en Nueva York: Genovese, Gambino, Colombo, Lucchese y Bonanno. A estos se les suman una quincena de los De Cavalcante.

La última acción policial pone en evidencia la vulnerabilidad de las redes mafiosas de origen italiano en EE UU después de que el impenetrable código de silencio que les protegió durante un siglo haya volado literalmente por los aires. De hecho, estos arrestos no hubieran sido posibles sin las revelaciones de antiguos miembros de la trama criminal, detenidos la pasada década.

La serie televisiva Los Soprano y el filme El Padrino contribuyeron a alimentar entre el público la idea de que la mafia italiana era imbatible y de que sus miembros podían escapar a la acción judicial. Pero esa tesis se resquebrajó cuando una de sus grandes figuras, Alphonse D'Arco, de los Lucchese, empezó a colaborar hace dos décadas con las autoridades y destapó las actividades de los mafiosos.

Salvatore Gravano lo haría después contra los Gambino, lo que permitió el arresto de John Gotti. El declive de la mafia italiana se fue acelerando cuando las redes criminales de origen ruso, mexicano y asiático empezaron a infiltrase en su terreno de actuación y a hacerse con el control de negocios tradicionales de la Cosa Nostra, como los relacionados con la construcción.

Eric Holder, fiscal general (equivalente a ministro de Justicia), voló a primera hora desde Washington hasta Brooklyn para informar sobre los detalles de la operación llevada a cabo durante la madrugada anterior, en la que participaron 800 agentes del FBI y de la policía. Holder dijo que la última acción contra la mafia "es un paso importante que anima a seguir en la lucha", aunque "aún se está lejos" de erradicar este tipo de crimen organizado. "Seguiremos destinando recursos para detener y juzgar a los responsables", remachó.

Janice Fedarcyk, responsable del FBI en Nueva York, dio especial relevancia a estas detenciones, entre las que destacan las de los capos Anthony Ruso (Colombo) y Bartolomeo Vernace (Gambino), así como Luigi Manocchio, jefe de la familia de Nueva Inglaterra. Holder precisó que uno de los sospechosos fue capturado en Italia.

La nueva acción policial contra la mafia italoamericana se produce pocas semanas después de que 14 miembros y asociados a los Gambino -arrestados en abril del año pasado- se declararan culpables de los cargos que se presentaron contra ellos ante un tribunal federal en Manhattan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2011