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El BCE y las exitosas subastas de deuda en España e Italia dan alas al euro

La moneda única supera los 1,33 dólares y los mercados continúan al alza

Madrid amaneció ayer con un cielo rotundamente primaveral en pleno invierno; pero sigue siendo invierno. La Bolsa sube, los mercados de deuda se relajan, el euro se recupera; la cosa marcha, pero la crisis de la eurozona sigue ahí, dista mucho de haber finalizado. Al menos la cacofonía de voces que ha caracterizado la crisis del euro en los últimos meses ha desaparecido: el Banco Central Europeo (BCE) se unió ayer a las propuestas de la Comisión Europea, avaladas por Francia y Alemania, para reforzar la capacidad y el campo de actividad -sea lo que sea lo que eso significa- del fondo de rescate europeo. Y como guinda, o como consecuencia de todo eso, la eurozona superó con nota su primera semana de pasión del año, con el relativo éxito en las subastas de deuda de España e Italia, que se unen a las de Portugal y Grecia.

Trichet apoya una mejora "en calidad y cantidad" del fondo de rescate

China anuncia un plan de inversión y compra bonos de Portugal y España

Los mercados recogieron el guante y las primas de riesgo de los países periféricos -la medida del miedo a una posible suspensión de pagos en algún país- bajaron con fuerza por segundo día consecutivo. La mayoría de las Bolsas subieron, con mención especial, otra vez, para España, que acumula un alza del 10% en las últimas tres sesiones. Y el euro superó los 1,33 dólares en una jornada cargada de optimismo para Europa, tras un arranque de año marcado por lo que parecía un rescate inminente para Portugal y puede que para España.

Ese riesgo se ha disipado, al menos por el momento. El Tesoro español salvó con holgura el examen de los mercados. Colocó más de 6.300 millones de euros a cinco años, con una fuerte demanda aunque a unos tipos del 4,59%, casi un punto por encima de la última subasta. Italia hizo algo parecido, con una fuerte demanda para sus bonos a costa de un coste también mayor. El presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, se sumó a la fiesta al asegurar que el programa de compra de deuda del Eurobanco "sigue en marcha" y respaldó una mejora, "en la cantidad y en la calidad" del fondo de rescate europeo. La respuesta en el mercado fue inmediata: el riesgo país de todos los países atacados bajó con fuerza.

Y sin embargo, todo sigue poco más o menos igual. Las primas de riesgo se han relajado, pero siguen al nivel de hace un mes, muy por encima de las de hace medio año y en algunos casos dentro o muy cerca de la zona de riesgo. El euro protagonizó ayer una fuerte subida, y con todo la moneda europea se sitúa a la altura de la cota alcanzada a finales de año. La Bolsa española lleva unos días lanzada, pero al cabo está al nivel de mediados de noviembre. Ese vaivén denota una enorme incertidumbre: "En estos últimos meses los mercados se han caracterizado por movimientos zigzagueantes, suben dos escalones para después bajar uno. De nuevo, eso es lo que sucede ahora; la salida definitiva de la crisis solo llegará cuando el mercado perciba que la banca recupera la normalidad, en España y en el resto de países bajo sospecha, y eso no está sucediendo", dijo Juan Ignacio Crespo, de Thomson Reuters. "Las últimas propuestas van en la dirección correcta, pero los problemas no suelen desaparecer con buenos propósitos", abundó José Luis Alzola, del Observatory Group.

Portugal y España son los principales protagonistas de esos problemas, aunque su situación mejora. Una delegación de la comisión especial sobre la crisis del Parlamento Europeo visitó ayer España, después de hacer lo propio un día antes en Portugal, para reunirse con representantes del ministerio de Economía, del Banco de España y de los agentes sociales. El grupo, integrado por 10 eurodiputados de distintos países, consideró que España volverá a crecer a buen ritmo si las reformas emprendidas por el Gobierno llegan a buen puerto, y defendió la conveniencia de la creación de eurobonos que avalen hasta el 60% del PIB de cada país. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, reiteró que España no necesita un rescate.

Y en Portugal, al apoyo del BCE -con la compra de bonos- y la intensa campaña del Gobierno del socialista José Sócrates se sumó ayer el de China, que en la subasta del pasado miércoles adquirió buena parte de la deuda emitida por Lisboa. Pero no solo en Lisboa: Li Gang, uno de los vicepresidentes del Banco Popular de China, expresó la voluntad del gigante asiático de seguir comprando deuda, informa Francesc Relea. "Tenemos un plan de inversión en Europa a largo plazo", dijo el dirigente chino, que admitió haber acudido también a la subasta de España. "Queremos desempeñar un papel positivo", añadió Li Gang. China al rescate: suena extraño, pero es que son tiempos extraños.

Vuelve la inflación, vuelven los halcones

"Unos dicen que el mundo acabará presa del fuego, otros que del hielo", decía el poeta Robert Frost. La eurozona está justo en esa tesitura: entre la congelación -un largo estancamiento económico, especialmente en la periferia- y el calentamiento que supone el regreso de las tensiones inflacionistas. El BCE está justo en medio de esas dos fuerzas: su único mandato es contener los precios, pero durante la Gran Recesión no ha tenido más remedio que reconvertirse y estar pendiente de otras variables: desde la estabilidad financiera hasta la compra de deuda de los países más atacados.

La institución que preside Jean-Claude Trichet volvió ayer a esa retórica antiinflacionista del ala más ortodoxa del banco, la de los denominados halcones: el IPC de la eurozona alcanzó el 2,2% en diciembre y Trichet espera "tensiones" en los próximos meses a causa del petróleo y de otras materias primas, al menos hasta el último tercio del año.

"No hay ningún compromiso para no subir los tipos de interés", advirtió, con el precio del dinero anclado en el 1% desde hace casi dos años para tratar de ayudar a la economía a salir del pozo. Los analistas destacaron ayer el tono "ligeramente más duro" -según dijo Julian Callow, de Barclays- del gobernador, pero aún ven poco probable una subida, que tendría importantes consecuencias: supondría que el BCE ve más problemas en el fuego (la inflación) que en el hielo (el estancamiento económico). Un alza de tipos permite controlar la inflación, pero también enfría la economía a través del canal del crédito, que se encarece. Un dilema en toda regla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de enero de 2011

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