Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

La huerta ecológica de Madrid

Más de 20 empresas de agricultura orgánica operan en la región y 11 envasan productos frescos - Distribuyen desde pisto manchego y cocido a vino o yogures

"¿Pero esto lo cultiváis y lo hacéis en Madrid?". Pedro Martínez, "jefe y botones de Conservas Cachopo", como le gusta que le conozcan, responde varias veces a esta pregunta cuando acude con sus botes de conservas ecológicas a algún mercadillo de la Comunidad de Madrid. En ellos presenta el fruto de su trabajo y el de su familia en las huertas y naves situadas en Colmenar de Oreja: cocido madrileño, pisto manchego, tomate frito, garbanzos cocidos, lentejas estofadas, ajetes... y todo ecológico y cultivado y envasado en Madrid.

Conservas Cachopo es uno de los 20 operadores de agricultura ecológica registrados en la Comunidad de Madrid y uno de los 11 que aparecen dentro del apartado de "manipulación y envasado de productos hortofrutícolas frescos", según las últimas estadísticas, referidas a 2010. Vamos, que las personas que preguntan sorprendidas a Pedro Martínez en los mercadillos lo estarían aún más si supieran que en su provincia se produce vino, vinagre, miel, yogures, galletas, pan, especias, zumos, queso, aceite, chocolate... y todo ecológico.

En la Comunidad hay 34 hectáreas dedicadas a este tipo de hortalizas

"La gente valora la cercanía de la producción", dicen en una cooperativa

Y por supuesto productos frescos. El invierno no es el mejor momento para ver en pleno esplendor a la huerta ecológica madrileña, debido a la poca actividad que deparan en esta época las 34 hectáreas de cultivos de hortalizas. Nueve hectáreas corresponden a Ecosecha, que las reparte por los términos de Rivas Vaciamadrid (principalmente) y Chinchón, entre dos de las vegas más feraces de la Comunidad, la del Jarama y la del Tajuña, respectivamente. Aunque no están a pleno rendimiento, entre lo almacenado y lo que se recoge, se preparan calabazas, acelgas, escarolas, apio, lechugas, coles y coliflores que se destinan a más de 300 familias repartidas por los grupos de compra autogestionados que existen en la provincia.

Desde Ecosecha, Javier Pérez, uno de sus cooperativistas fundadores, apunta que, además de en producción, el consumo ecológico, aun con la rémora de la crisis, va a más. "Entre 2009 y 2010 hemos aumentado en un 20% el número de repartos". En Ecosecha producen y distribuyen sus propias hortalizas, además de fruta y alimentos elaborados en otros lugares de Madrid y de España. "Nosotros hemos notado el crecimiento porque la gente también valora la cercanía de la producción y el tipo de economía solidaria que llevamos a cabo", destaca Javier Pérez.

Conservas Cachopo distribuye a tiendas ("y lo mismo a una del barrio de Salamanca que a otra de Getafe", puntualiza Martínez para visualizar lo heterogéneo de su clientela), a grandes superficies y, en menor medida, a grupos de consumo. Bodegas Saavedra, empresa vitivinícola radicada en Cenicientos, en el extremo suroccidental de Madrid, tiene una distribución similar, a la que suma pedidos de particulares y exportación fuera de España. "Sí, nosotros también hemos crecido, pero menos; si antes lo hacíamos a un 10% anual ahora estamos en un 2%", resume Luis Saavedra, responsable de la empresa, quien puntualiza algo sobre la crisis: "El problema son los pagos, porque hay gente que se aprovecha de la crisis para justificar los impagos y se gasta mucho tiempo y esfuerzo en llamar a los clientes para cobrar".

A pesar de todo, en Bodegas Saavedra piensan que los productos ecológicos tienen un valor diferenciado y apreciado en el mercado. De hecho, a sus 17 hectáreas de viñedos (hay 297 certificadas como ecológicas en todo Madrid) se han unido desde el pasado año algunas más en las que producen higos, tomates, pepinos, calabacín y pimientos. Tanto desde la explotación ecológica de Cenicientos como desde Conservas Cachopo y Ecosecha insisten en que lo ecológico tiene un hueco que cada vez se ensancha más y que la satisfacción de la clientela es manifiesta.

Silvia forma parte de una de las 300 unidades o familias a las que cada semana le llega un pedido de Ecosecha. El grupo de consumo al que pertenece recibe la bolsa de verdura en su propio hogar, situado cerca del metro de Pacífico, en el distrito de Retiro. Además de destacar los beneficios de consumir productos más sanos y respetuosos con el entorno, Silvia quiere abolir el tópico de que son más caros: "Si buscas la misma calidad y el mismo sabor entre frutas y verduras convencionales, el precio es muy similar; otra cosa es que te conformes con una calidad menor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 2011