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Reportaje:FÚTBOL | Ligas extranjeras

Se va Roy, llega el 'Rey'

El Liverpool destituye a Hodgson y se aferra a la figura legendaria de 'King' Kenny Dalglish

El fútbol no tiene piedad y el Liverpool no tiene paciencia. Roy Hodgson, de 63 años, fue despedido ayer tras media temporada como entrenador. Con la afición en contra, una plantilla mediocre y nueve derrotas en 20 partidos de Liga, su situación era insostenible y el despido empezó a darse por hecho el viernes, cuando se suspendió la rueda de prensa previa al partido de Copa que el Liverpool jugará hoy en Old Trafford. El mítico Kenny Dalglish, King Kenny [Rey Kenny] para los hinchas, le ha sustituido hasta final de temporada. El desafío de Dalglish entraña grandes enigmas. Nadie sabe cómo se desempeñará esta leyenda viviente en un oficio que no ejerce desde hace una década. Con un agravante: el equipo merodea el descenso.

El viejo extremo escocés trabajaba en Anfield como embajador del club

El viejo Liverpool está desmoralizado. A pesar de su fantástica afición y el entusiasmo que despierta en medio mundo, no ha conseguido ganar la ansiada Liga desde la temporada 1989-90 y el United le ha igualado en el palmarés inglés con 18 títulos de Liga y parece en condiciones de superarle a final de esta temporada.

La llegada de Rafael Benítez en 2004 provocó una oleada de optimismo que pareció fundado cuando el equipo ganó la Liga de Campeones al remontar tres goles al Milan en cinco minutos. Pero, a pesar de llegar a tener a jugadores de la calidad de Torres, Gerrad, Alonso y Reina, aquello acabó siendo un espejismo. Benítez, que invirtió 395 millones de euros en fichajes, la mayoría en jugadores mediocres, solía perder la Liga a las primeras de cambio.

El espléndido fútbol que desarrolló en el último tercio del campeonato en 2009 volvió a despertar esperanzas y volvió a ser un espejismo. Alonso se fue al Madrid, el Liverpool volvió a la mediocridad y Benítez se marchó al Inter cuando acabó la temporada pasada.

Inmerso en una crisis por las peleas entre sus ex propietarios estadounidenses, el club acabó al borde de la quiebra. Lo rescató la justicia británica, que aceptó la oferta del nuevo propietario, la New England Sports Ventures, el año pasado. La llegada de Hodgson despertó buenos augurios. Pero a pesar de sus éxitos en el Fulham nunca tuvo un gran palmarés. Su edad, 63, le convertía más en un entrenador de transición que en una apuesta a largo plazo.

Hodgson ni siquiera logró la paz institucional. Fichó mal y no tuvo mano para darle al equipo un funcionamiento que le permitiera competir con tranquilidad. En sus ocho primeros partidos de Liga perdió cuatro, empató tres y solo ganó uno, contra el modesto West Ham. Lo que siguió no mejoró la estadística. El Liverpool ha perdido tres de sus últimos cuatro partidos y ha ganado solo uno y en el último minuto. Tiene 25 puntos en 20 jornadas, está a 19 del líder y a solo cuatro del descenso.

Con la llegada de Dalglish, de 59 años, al menos se sienta en el banquillo alguien que conoce el club a la perfección y que tiene el apoyo de la afición. El viejo extremo escocés trabajaba en Anfield ejerciendo de embajador. Sus años de gloria están lejanos pero son inolvidables. Como jugador ganó siete Ligas y tres Copas de Europa entre 1979 y 1988, y ejerció en sus últimos años como jugador-entrenador.

Ahora su primer objetivo es sobrevivir a la eliminatoria copera hoy en Old Trafford. A medio plazo, lograr plaza europea y convencer a Torres, Gerrard y Reina de que no se marchen. No está claro qué es más difícil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de enero de 2011