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Un caso claro de fraude que se repite

El comisario de Salud y Protección al Consumo de la Comisión Europea, John Dalli, se ha comprometido a estudiar con los Veintisiete y la industria si hace falta reforzar más la normativa comunitaria de 2001 que regula los niveles de dioxina en productos de alimentación animal como piensos, tras el último caso de contaminación por dioxinas registrado en granjas en Alemania.

El caso actual es el último de los que periódicamente se producen en Europa. En 2008 surgió la alarma con la carne de cerdo en Irlanda y la mozzarella en Italia, y en 2006 con piensos contaminados en Alemania, Holanda y Bélgica. "Es un caso clarísimo de fraude, de utilizar grasas no permitidas en la elaboración de los piensos para animales, y esto es fácil de detectar y de averiguar su origen", señala Pere Puigdomènech, colaborador de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Aunque la cadena alimentaria es cada vez más larga, también son más potentes los métodos para identificar las desviaciones y el caso de Alemania muestra que funcionan, aunque no tan eficazmente como se podría exigir.

"Exploraré con nuestros socios europeos y las partes afectadas maneras para reforzar nuestro proceso de supervisión de las dioxinas en la alimentación animal", confirmó Dalli. El comisario, que permanece en "contacto permanente" con las autoridades alemanas sobre la evolución de la situación, ha defendido sin embargo que tanto el sistema de alerta rápida comunitario como "los mecanismos de trazabilidad", a su juicio, "han demostrado su eficacia" para detectar los casos.

"La gestión correcta del incidente con dioxinas es de máxima importancia para la Comisión y debe hacerse con urgencia y eficacia", subrayó el comisario, insistiendo en la cooperación entre Bruselas y Berlín. Expertos sanitarios de los Veintisiete analizarán la situación los próximos días 12 y 13 cuando se reúnan en el marco del Comité Permanente para la Cadena Alimentaria y la Seguridad Animal en Bruselas.

La Comisión confirmó ayer que Alemania ha exportado recientemente dos lotes de huevos "producidos a partir de alimentos contaminados" con dioxina a Países Bajos, uno de los cuales fue a su vez reexportado a Reino Unido, mezclado con otros productos para alimentación animal. Todavía está a la espera de verificar "que no haya productos contaminados" exportados a otros países comunitarios, para lo que se están llevando a cabo los análisis pertinentes, explicó el portavoz de Salud de la Comisión, Frédérik Vincent.

Se cree que el origen de la contaminación está en una empresa distribuidora de aceites para producir piensos de animales en el estado de Schleswig-Holstein, donde ácidos grasos destinados al uso industrial fueron empleados en la alimentación animal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de enero de 2011