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Alemania logra un récord histórico al superar los 40,3 millones de empleos

La rápida recuperación y los modelos de contrato impulsan el mercado laboral

Nunca antes tantas personas habían trabajado en Alemania. El mercado laboral registró en 2010 una media de 40,37 millones de personas con empleo residentes en la mayor economía europea. Son 197.000 más que el año anterior, lo que supone un aumento del 0,5%. Estas cifras confirman la recuperación alemana tras el batacazo de 2009. Durante el año más duro de la crisis se destruyeron 45.000 empleos. Pese a la brutal recesión y la caída de casi un 5% del producto interior bruto (PIB) en 2009, el mercado laboral se mantuvo relativamente estable debido a las medidas de reactivación del Gobierno y a la reducción subvencionada de las jornadas laborales.

Además de estos datos aún provisionales, la Oficina de Estadística publicó ayer que el porcentaje de desempleados cayó de un 7,4% en 2009 al 6,8% de 2010, el nivel más bajo desde principios de los años noventa, en plena reunificación. Frente a los más de 4,5 millones de parados que hay en España, Alemania, con una población de casi el doble, registró en 2010 una media de 2,93 millones. Además, los más de 40 millones de personas ocupadas en la primera economía europea contrastan con los 15 millones que hay en España.

La tasa de paro cae al 6,8% por primera vez en dos décadas

La economía creció un espectacular 3,7% en 2010 pero hay dudas para 2011

La mejora del empleo se debe a la rápida recuperación de la economía, que en 2010 creció a un ritmo sin precedentes en los últimos lustros. El presidente de la patronal, Dieter Hundt, augura que el número de personas con trabajo alcance los 41 millones en el año que empieza.

Las alentadoras estadísticas disimulan el alto número de personas con empleos precarios. Alrededor de cinco millones tienen contratos de 400 euros mensuales, mientras aumenta el número de contratos temporales.

La actual creación de empleo demuestra, además, los cambios estructurales en la economía. Pese a la gran importancia que conserva su industria, el mayor crecimiento se registró en los servicios. También la construcción ha creado empleo, mientras que la industria y la producción registraron pérdidas, igual que el sector agrícola y forestal. El 73% de los que tienen un empleo en Alemania trabajan en servicios, un porcentaje del 60% hace 20 años.

Comparada con la situación de la mayoría de los países industrializados, Alemania vive unos días boyantes. Su economía creció, según los datos provisionales, un espectacular 3,7% en 2010, con lo que se recuperó en unas dos terceras partes del revés de 2009. Sin embargo, los pronósticos para 2011 no son tan positivos. La crisis sigue amenazando al euro y con ello al principal grupo de socios comerciales.

Las draconianas medidas de ahorro que ya se están aplicando en los países más afectados por la crisis de deuda podrían seguir ahogando a la eurozona, que es el destino del 40% de las exportaciones alemanas. Además, las grandes economías de China y Estados Unidos crecerán solo moderadamente. Son nubes en el horizonte de un país enormemente dependiente del exterior.

Con estas amenazas a la vista, los economistas confían en la recuperación de la demanda interna. Las inversiones empresariales aumentaron un 6,5% en 2010, tras una contracción del 10% en 2009. Otra esperanza es que los bajos tipos de interés animen un mercado inmobiliario que, a diferencia del español o del irlandés, no ha sufrido una burbuja. Se espera que los aumentos salariales previstos y la buena salud del mercado laboral animen la demanda interna, que representa el 60% del PIB alemán.

La boyante situación se enfriará probablemente este año, pero sin recaer en los desastres de 2009. Los analistas creen que el PIB crecerá entre el 2% y el 2,4%, siempre que la crisis del euro no cause daños irreparables.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de enero de 2011