Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

Las loterías de Carlos Fabra

Me permito desde esta carta felicitar al señor Fabra, porque de nuevo en 2010 le ha tocado la lotería de Navidad, ¡vaya racha! La Audiencia de Castellón da por prescritos cuatro de los cinco delitos fiscales por los que estaba acusado el presidente de la Diputación castellonense. A eso se le llama encarar con buen pie el año 2011. Incluso podrá optar a la reelección de su cargo público con la conciencia limpia. Uno, lego en estas materias de la jurisprudencia, se pregunta cómo es posible tal ralentización en algunas causas, mientras en otras se persigue sine die a sus autores, recuérdese, por ejemplo, la entrada en prisión por robos menores transcurridos varios años de cometidos. Tampoco se entiende que las cárceles españolas mantengan una ingente población de preventivos que se desesperan de ver sus causas en los juzgados; para ellos no prescriben los delitos y el sobreseimiento es una utopía.

La Lex igual para todos en la Constitución es una quimera para la inmensa mayoría de los españoles de a pie. Toparse con la justicia sin un bufete de especialistas, aparentemente, aboca casi a la indefensión. La tradición popular lo expresa con tino en sus refranes: "en pleitos diligencia, la bolsa abierta y paciencia". Pues eso, ¡mucha paciencia!- Pedro Benito Somalo. Madrid.

Estoy un poco cansado de que el señor Esteban González Pons nos tome por tontos en sus comunicados. Refiriéndose a un auto de la Audiencia Provincial de Castellón, que declara prescritos cuatro delitos fiscales del presidente de la Diputación Provincial Carlos Fabra, afirma que es "una buena noticia para la presunción de inocencia", que "hoy se ve representada y consagrada en la figura de Carlos Fabra".

Ahora en el caso de Carlos Fabra y antes en el de José Manuel Soria, vicepresidente del Gobierno de Canarias, los tribunales no han dictaminado la inocencia de nadie. Tan solo han constatado, independientemente de los indicios, que los posibles delitos han prescrito. A ello sin duda no es ajeno que el Partido Popular redujera el plazo de prescripción de este tipo de delitos cuando estuvo en el Gobierno.

En una democracia europea, un político que se respete no se puede conformar con la prescripción de los delitos de los que se le acusa. Su objetivo debería ser la absolución (no la ficticia a la que alude González Pons). Y si esta no es posible ya, porque no va a haber juicio, debería dar explicaciones concienzudas si desea seguir en política.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de enero de 2011