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Reportaje:

Euskadi juega de nuevo tras tres años de disputas políticas

Los futbolistas y la federación vasca se enfrentaron por la oficialidad

Varios miles de personas secundaron ayer en Bilbao el llamamiento del colectivo ESAIT, por la oficialidad de las selecciones vascas, previo al partido que enfrentó a los combinados de Euskadi y Venezuela (3-1, goles de Gurpegui, Labaka y Muniain, y de Vizcarrondo). La manifestación, pacífica, aunque adornada por gritos independentistas, transcurrió con normalidad desde el casco viejo de la ciudad hasta el estadio de San Mamés, aunque una bengala lanzada contra la Subdelegación del Gobierno dañó el techo de un vehículo oficial. El encuentro ante la selección venezolana cerraba un ciclo de tres años sin que la vasca disputara el tradicional partido de Navidad.

Las diferencias políticas entre el colectivo de jugadores y la federación vasca anuló de forma temporal los encuentros de Euskadi. Teóricamente, por un problema de nomenclatura (selección vasca o selección de Euskal Herria), pero que en el fondo escondía una definición política sobre la actuación respecto a la oficialidad de las selecciones vascas. Un tour de force entre los jugadores y las instituciones que ha durado tres años y que, momentáneamente, ha ganado la legalidad establecida.

Los partidos de Euskadi tienen un componente emocional (no afecta a la militancia en la selección española) y otro económico: lo recaudado va a las arcas del fútbol base vasco. Para algunos, son una línea más en el argumentario de las naciones sin Estado. Para otros, simplemente la escenificación de un sueño imposible o una fiesta, aunque cada vez con rivales más ocasionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de diciembre de 2010