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Un mensaje lanzado por la ventana salvó a una paquistaní secuestrada

La joven, casada a la fuerza, fue encerrada por su familia durante un mes en un piso en Logroño - Una pareja halló la nota de auxilio y la entregó a la policía

Hace cinco años fue obligada a viajar de Logroño a Pakistán para casarse en contra de su voluntad con un familiar. Con él regresó a España y por él ha sido supuestamente vejada y maltratada desde entonces. Intentó huir a Barcelona y lo logró, pero su familia le engañó para que volviera con un señuelo sentimental. Le dijeron que su padre estaba gravemente enfermo. Ella, de 25 años y origen paquistaní, regresó y ahí continuó su pesadilla. Fue secuestrada y durante aproximadamente un mes agredida y violada en su domicilio de Logroño. El pasado jueves, en un intento desesperado por escapar y recobrar su libertad, la joven se decidió a lanzar por la ventana una nota de auxilio envuelta en un lazo. Por suerte, una pareja que paseaba por la zona la leyó y aunque en un principio pensaron que se trataba de alguna gamberrada se decidieron a llamar a la policía "por si acaso".

Diez personas han sido detenidas, entre ellas, los padres de la víctima

La presidenta de las mujeres de Pakistán denuncia que hay "muchos casos aquí"

Según relata una amiga de la pareja, en la nota, escrita en castellano y en árabe, la joven pedía ayuda y concretaba el lugar exacto donde se encontraba secuestrada, en un octavo piso del número 37 de la calle Fuenmayor de Logroño. A primera hora de la tarde del jueves, agentes de la Policía Municipal se personaron en el lugar. Así, y con la excusa de un problema en el padrón, los agentes consiguieron, pese a la resistencia familiar, llegar hasta ella, que les contó su situación y la liberaron.

Según fuentes cercanas a la investigación, la liberación pudo hacerse efectiva además, gracias a una llamada de teléfono que realizó la propia joven por un descuido de sus captores. Entre el jueves y el viernes fueron detenidos diez paquistaníes acusados de un presunto delito de detención ilegal, entre ellos su marido, sus padres y varios familiares más. Tras prestar declaración en el Juzgado de Instrucción número 2 de Logroño, su titular ordenó la puesta en libertad con cargos de seis de los diez detenidos -otros tres siguen en prisión- y se acordó además la medida de alejamiento solicitada por la víctima, que permanece en un piso de acogida. Los supuestos delitos que se les imputan, según el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, son detención ilegal y agresión sexual. Un séptimo arrestado fue puesto en libertad sin prestar declaración por tratarse de un menor, que lo hará ante la Fiscalía de Menores. Otras dos mujeres presuntamente implicadas prestarán declaración en los próximos días.

La mayoría de los vecinos de Valdegastea, un barrio dormitorio construido hace dos años a las afueras de Logroño, se enteraron de lo sucedido a través de los medios de comunicación. La relación entre ellos no es muy fluida. La mayoría son jóvenes, muchos inmigrantes, que no hacen vida en la zona, donde apenas hay comercios ni bares. Una de las vecinas del mismo bloque aún tenía el "miedo en el cuerpo". Conoce a la familia, que lleva 15 años en España, "de hola y adiós en el ascensor". "Nunca me hubiera imaginado esto", afirma, antes de definirlos como "gente muy reservada". Para otro vecino, la sorpresa es relativa. "Aquí pasa de todo, cosas buenas y malas, porque es un barrio muy heterogéneo". "Hace solo dos meses", recuerda, "un hombre mató con una escopeta al perro de su vecino en plena calle a raíz de una disputa porque el animal no llevaba bozal".

En la única cafetería de la zona, el comentario sobre lo sucedido también era generalizado, pero en voz baja. Nadie conoce a la familia ni mucho menos podía imaginarse la situación que sufría la joven. Son "muy muy cerrados", aseguran.

Sin embargo, y a pesar de la sorpresa, lo sucedido no parece ser un hecho aislado. Así lo asegura Huma Jamshed, presidenta de la Asociación de Mujeres de Pakistán en España, que explica que casos como éste "hay muchos aquí", aunque no suelen acabar con detenciones. "Es difícil entenderlo. Hay que conocer la cultura paquistaní, que no tiene nada que ver con la de España. Esto es una cuestión de intereses. Las familias casan a sus hijos con familiares que están en Pakistán para conseguir los papeles aquí y esto es una garantía de futuro para ellos. Allí son normales las bodas entre primos, y las mujeres no se sienten obligadas. El problema se desata cuando vienen a España y son escolarizadas, empiezan a trabajar y conocen sus derechos, porque entonces sí es un maltrato y ellas se sienten forzadas".

Para Jamshed, la solución pasa por la educación, pero cree que "costará muchos años conseguir que ellos entiendan que deben respetar la cultura y las normas de aquí". También Adelkarin Carrasco, presidente de la Junta Islámica en España , coincide en que ésta es una cuestión cultural, "que nada tiene que ver con el Islam" y que hay que "condenar rotundamente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de diciembre de 2010