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CARTAS AL DIRECTOR

Corea, la hora de la verdad

El conflicto en la península de Corea ha alcanzado una situación insostenible. La producción nuclear norcoreana, así como los continuos agravios a la estabilidad internacional en la zona, deben ser atajados de inmediato.

Y esta vez, por raro que parezca, no es a Estados Unidos, eterno justiciero en toda controversia que le suscite un cierto interés, a quien se debe atribuir tal responsabilidad. En esta ocasión es China, único aliado relevante de Pyongyang, quien debe posicionarse activamente con el fin de apaciguar la situación. Es el momento de actuar.

Especialmente crucial es ahora combatir por todos los medios diplomáticos el régimen dictatorial comunista de Corea del Norte, al que su presidente, débil en lo que a salud se refiere, pretende dar continuidad en la figura de su hijo, quien ya ha sido promovido al rango de general.

China ha de dejar de lado sus intereses políticos -o, más concretamente, su temor ante un posible desmoronamiento del Estado gobernado por Kim Jong-il- y condenar abiertamente las continuas muestras de poder de su vecino, bajo la amenaza de interrumpir la colaboración económica vigente. De esta forma, China no solo ganará el respeto estadounidense, sino de toda la comunidad internacional. Es la hora de la verdad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de diciembre de 2010