Entrevista:ALMUERZO CON... JUAN CARLOS ADUVIRI

"No sabría quién soy si olvidara que vengo de la mina"

Su paladar está ebrio de nuevos sabores que le será difícil olvidar. Los calamares fritos que acaba de probar en Madrid, las aceitunas que ponen en los bares con la caña de cerveza... La vida de Juan Carlos Aduviri ha experimentado de repente un buen revolcón, como uno de los protagonistas de También la lluvia, de Icíar Bollaín -se estrena el 7 de enero-, pero su alma sigue depositada en un poblado minero del altiplano boliviano, el de Millune, allí donde nació hace 34 años. "No sabría quién soy si olvidara que vengo de la mina. La historia de Bolivia se ha sustentado en los mineros. El minero boliviano, en su contacto con la tierra más allá del cultivo, se ha convertido en un ser milagroso. Han sido los mineros quienes se han enfrentado con su sangre a todo tipo de dictaduras, problemas y dificultades. Saber que soy un hijo de minero me reviste de una armadura especial para luchar en la vida".

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Disléxico, carpintero de profesión y estudiante de cine en El Alto, su empeño por escribir y leer ha sido tan titánico que se siente el perfecto ejemplo de quien consigue algo a base de esfuerzo. "¿Quieres algo? Pues trabaja duro. Es lo único que me ha acercado a mi objetivo".

Aduviri, puro nervio, es una mezcla de resistencia y compromiso, que dejó clavados a los responsables del casting de También la lluvia. Se presentó ante la insistencia de su amiga Dominga Guachalla -se escondió unos días de ella para no tener que darle explicaciones de su negativa-, pero finalmente se rindió a Bollaín. "Su sinceridad y honestidad me cautivaron", explica, mientras prueba con calma las papas rellenas.

Cuenta, con lágrimas que aparecen y no le avergüenzan, cómo rezó y rezó -"tengo una especie de Dios"- la noche anterior a la consulta en un especialista en cirugía maxilofacial, donde acudió por un grave problema en la mandíbula destrozada que le provocó una tremenda paliza recibida en un "peligroso" barrio de El Alto, a un mes de la prueba definitiva. "No tenía dinero y tampoco podía trabajar en ese estado", recuerda. El susto quedó en eso y su papel en También la lluvia, en la que interpreta al líder de los indios que se enfrentaron a Colón y de los luchadores en la guerra del agua en Cochabamba, ha levantado muchos elogios.

El ají de gallina tarda en desaparecer del plato. Habla tanto y tan bien Aduviri, con un castellano tan bonito y preciso, que tienen que parar en la cocina la llegada de este segundo plato. "Antes me ahogaba en un vaso de agua. Ahora sé a todo lo que me puedo enfrentar. Esta oportunidad que yo he tenido la quiero hacer extensiva a los jóvenes de Bolivia que quieran aprender cine. Quiero abrir una escuela gratuita en El Alto". Aduviri, definitivamente, se ha liberado de lo que él llama pelos mentales, eso que atenaza al pueblo boliviano y le impide crecer. "Bolivia es pobre desde la cabeza. Desde la colonización han dicho de nosotros que éramos unos indios, ignorantes e inútiles, y nos lo hemos creído. Ahora somos libres y la única manera de alejarnos de todo ello y de ser ricos es cambiando nuestra mentalidad. Somos un país rico en recursos y nos merecemos una oportunidad". Muchas, muchas cosas quedan desgraciadamente en la libreta de la periodista. Aduviri no quiere postre -"no estamos acostumbrados"-. Antes de enfrentarse al frío de la calle se despide y felicita al camarero por la comida.

Aduviri cree que Bolivia debe "cambiar de mentalidad" para ser rica.
Aduviri cree que Bolivia debe "cambiar de mentalidad" para ser rica.Á. GARCÍA

Tanta. Madrid

- Papas rellenas: 8 euros.

- Tiradito criollo: 17.

- 2 ajís de gallina: 30.

- Vino blanco y tinto: 12.

- Pan y agua: 4,50.

Total con IVA: 71,50 euros.

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