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La Comunidad condecora al policía que salvó a un viajero en el metro

Ángel quiere continuar en el anonimato. Que nadie le reconozca cuando pasee por su barrio. Ni buenos ni malos. Este policía nacional de 30 años, que salvó el viernes a un hombre de 41 de morir atropellado por un metro en la estación de Puerta del Ángel, no quiere que se le vea la cara. Y eso que su proeza se ha visto en todas las televisiones y decenas de páginas de Internet. "Cuando he visto las imágenes me he quedado helado de lo que hice", reconoce en una conversación telefónica.

El agente recuerda cómo ocurrieron los hechos. Estaba con su novia al final del andén cuando empezó a escuchar chillidos de varios pasajeros. Un hombre, José, de 41 años, iba dando tumbos y había caído a las vías. "No debía de estar muy bien. Se debió de marear o algo así y perdió el conocimiento", relata Ángel. Justo en ese momento estaba entrando el convoy y sintió "bastante impotencia" al ver lo que podía ocurrir: "Salí corriendo. Solo me dio tiempo a quitarme la cazadora y tirarme a las vías. Me paré medio segundo a mirar si venía el metro del sentido contrario. Pensé: 'Ahora solo falta que nos pille a los dos", relata el funcionario.

"Cuando he visto las imágenes me he quedado helado"

El policía cogió a José y lo sacó de las vías: "Menos mal que era una persona ni muy alta ni muy gruesa, más bien delgada. Le pegué un tirón. Él no se dio cuenta de nada. Seguía aturdido por el golpe, como si llevara algo encima". Ángel subió al hombre hasta el andén y habló con el conductor del metro. En ese momento se identificó como agente de policía: "Le dije que estuviera tranquilo, que no había pasado nada y que avisara a los vigilantes de seguridad de las taquillas para que bajaran a ayudarme". El policía ordenó a todo el mundo que se arremolinó para curiosear. "No querían que lo agobiaran y necesitaba tiempo para comprobar sus constantes vitales y ver si era necesario empezar alguna reanimación. No fue necesario porque se encontraba bien, dentro de lo que cabía", destaca este héroe.

El herido fue trasladado con pronóstico leve a un hospital, donde se recupera de las lesiones. "Sé que está bien, pero tampoco quiero interesarme mucho por él, no vaya a pensar que quiero que me lo agradezca. Lo que hice me salió así y lo hice porque me di cuenta de que nadie iba a socorrerle", afirma el policía nacional. Este lleva dos meses trabajando en el Parque Móvil Ministerial, en la calle de Cea Bermúdez. Antes estuvo de prácticas en la comisaría del distrito de Centro.

Lo que no se esperaba ayer y casi no se lo podía creer era la llamada de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, que le dio la enhorabuena y le anunció que el Gobierno regional le había concedido la medalla al Mérito Ciudadano. El propio viernes le llamo el director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, para felicitarle por su hazaña. "Creo que no merezco nada de esto. Los policías y los guardias civiles que están todo el día en la calle hacen este tipo de cosas todos los días y nadie les da una medalla como me ocurre a mí", afirma Ángel. "Eso sí, soy consciente de que he salvado una vida y la verdad me siento muy orgulloso de ello, pero desde luego no me siento un héroe como van diciendo de mí", añade a renglón seguido.

Ángel alaba la formación recibida en la Academia de Policía de Ávila. En su opinión, eso le permitió afrontar una situación de crisis y tomar decisiones en cuestión de segundos: "No sabía quién era, si era un niño o un anciano. Pero era hacerlo en ese momento o no hacerlo", concluye. El ángel de la Puerta del Ángel: "Sí, muchas coincidencias", reconoce entre risas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de diciembre de 2010