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El marido de la alcaldesa de Jerez declara que su contrato fue legal

Juan Carlos Jiménez, ex jefe del gabinete de alcaldía del Ayuntamiento de Jerez y marido de la regidora socialista, Pilar Sánchez, negó ayer en los juzgados que existiera una relación sentimental entre ambos cuando fue nombrado en octubre de 2007 asesor de la alcaldesa. En la actualidad, Jiménez es escolta de Sánchez.

La defensa de Jiménez pidió el sobreseimiento de las acusaciones contra él, imputado por una supuesta contratación irregular denunciada por el ex alcalde Pedro Pacheco. El abogado del imputado, Esteban Mestre, entiende que la denuncia "no se sostiene". Negada la relación personal, Mestre subrayó que Jiménez ocupó "por su demostrada eficacia" un puesto de libre designación por el que cobraba 55.141 euros anuales.

"No puede haber ilegalidad alguna en una contratación para un puesto de confianza que no necesita de un concurso ni oposición", remachó el letrado.

"Sin el bachiller"

Bien distinta fue la postura de la acusación, ejercida por Felipe Meléndez, quien mantuvo que el ascenso de Jiménez a jefe de gabinete de alcaldía se basó "en la relación personal" del ex asesor y la edil socialista. El abogado de Pacheco también significó ante la juez que el actual escolta haya ejercido un puesto de responsabilidad en la Administración local "sin haber terminado el bachiller".

Además de Jiménez, otros tres trabajadores municipales declararon en los juzgados en calidad de imputados por el denominado caso de los asesores, iniciado tras la denuncia de Pacheco contra Pilar Sánchez por la supuesta contratación irregular de más de 30 personas en el Consistorio jerezano. Se trata de la delegada municipal de Medio Ambiente, un delegado sindical del Ayuntamiento y miembro de la ejecutiva local socialista y una auxiliar municipal y ex integrante de la ejecutiva del PSOE jerezano.

La acusación sostiene que estos tres empleados accedieron al Ayuntamiento a través de convocatorias de la empresa municipal de contratación creadas para el perfil de estos aspirantes. El delegado sindical fue colocado como delineante sin conocer programas informáticos habituales en la delineación; mientras que la auxiliar accedió como animadora sociocultural con un nivel de estudios de graduado escolar frente a candidatos con titulaciones en sociología o trabajo social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2010