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Análisis:EL ACENTO

El electricista de Picasso

Claude Picasso, hijo del pintor malagueño y administrador de su obra, espera que la justicia francesa sea capaz de desentrañar el misterio que un electricista retirado acaba de poner sobre el tapete. ¿Cómo es posible que este hombre haya guardado durante 40 años 271 obras del artista que no están catalogadas? ¿Por qué ha esperado tanto para dar a conocer su colección? ¿Cómo es posible que el propio Picasso, tan celoso siempre de su propia obra, hubiera regalado tantas piezas a un electricista por haber trabajado para él solo durante tres años?

Esta historia comenzó en enero pasado cuando el electricista de 71 años Pierre Le Guennec se puso en contacto con Claude Picasso y empezó a enviarle fotografías de las obras de Picasso que guardaba en su casa. Un primer pero minucioso análisis de los collages, los bocetos, las litografías y las acuarelas del artista demuestra que las obras pueden ser originales de Picasso. Aseguran los expertos que de ser obras falsas sería imposible la coincidencia de datos y fechas que figuran en algunas de ellas y también que es imposible tal grado de maestría en una obra tan dispar. Creen que estas fueron realizadas en los primeros años del siglo XX y que su valor alcanza los 60 millones de euros.

El periódico francés Libératión publicó ayer casi todos los detalles de este misterio. El electricista retirado asegura que las obras se las regaló Picasso en los tres últimos años de su vida, coincidiendo con los trabajos que hizo para él. Fueron regalos hechos por el propio pintor, pero también por su esposa Jacqueline, que no puede corroborar tal versión porque falleció en 1986.

Por si acaso, los herederos de Picasso han denunciado al electricista jubilado. Dan casi por segura la autenticidad de las obras, pero no creen a este hombre que ha tardado tantos años -quizá los justos para que prescriba el delito de robo de obras de arte tanto en el terreno penal como en el civil- en salir a la luz. Le Guennec no parece dispuesto a dar facilidades para entender la historia. A preguntas de Libération, se limitó a contestar: "Que pase lo que tenga que pasar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de noviembre de 2010