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ELECCIONES CATALANAS

Esquerra sufre el gran batacazo y queda como quinta fuerza

Los independentistas asumen que no influirán en el Gobierno

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) sufrió ayer un sonoro batacazo: la formación liderada por Joan Puigcercós se quedó en 10 escaños, 11 menos que los 21 alcanzados en los anteriores comicios. Un castigo muy duro para un partido que, resignado al descenso, había fiado todas sus cartas a superar al Partido Popular y conservar la posición de tercera fuerza en el Parlamento, la que da la llave para influir en el Ejecutivo. El PP e ICV quedaron por delante. Hecatombe para ERC: ser superados por el PP era una derrota asumible; verse avanzados por ICV, un golpe muy doloroso. Un fracaso en toda regla: en el momento en que la independencia está en su punto más alto de apoyo (un 25%), Esquerra vuelve a las catacumbas. Los resultados solo superan a los de 1984 y 1988, cuando ERC se quedó por debajo de los diez diputados.

Puigcercós perdió ayer todo lo que Carod-Rovira ganó en dos legislaturas

Joan Puigcercós no pudo más que aceptar la derrota. Pese a que suma con CiU, dio por descartado influir en el Gobierno: "Hemos perdido las elecciones. Teníamos un objetivo difícil, influir y condicionar la política catalana, y no lo hemos logrado. No era fácil dar la confianza en ERC en estas elecciones", lamentó.

El derrumbe de ERC se gestó con el nacimiento del segundo tripartito, maduró con las batallas internas que auparon a Puigcercós y fragmentaron el partido y se completó con el desgaste por la gestión del Gobierno. Demasiados flancos abiertos para Puigcercós, cuya campaña ha sido un tanto errática: apostó por lo que tantas veces le había funcionado, el miedo a un PP fuerte, y confió en la promesa de un incierto referéndum soberanista para unir el voto independentista. La jugada no le ha salido bien. El PP es más fuerte que nunca en Cataluña y el referéndum se quedará en promesa.

Puigcercós perdió ayer todo lo que Josep Lluís Carod-Rovira ganó en sus dos legislaturas. Incluso quedó por detrás de la etapa de Ángel Colom como candidato. Pese a que durante la campaña ha asegurado que seguirá al frente de ERC, ayer no despejó las dudas. "Seguiremos avanzando por la democracia, por la justicia social, y por la libertad nacional", se limitó a decir.

El de la cohesión interna será la segunda batalla por la que deberá luchar Puigcercós. En dos años ha tenido tiempo de aglutinar la militancia, pero nada es seguro en un partido acostumbrado al harakiri. Carod, defenestrado durante la campaña, puede desestabilizar la unidad interna pese a contar con pocos apoyos. Las próximas semanas serán clave para que ERC, después del desplome de ayer, no se desmorone por segunda vez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de noviembre de 2010